Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Así descarriló el tren de Santiago

El Alvia entra a gran velocidad en la curva. Es el kilómetro 84,300. El tren acaba de salir del viaducto de Angrois, bajo la autopista del Atlántico, cuando, a pocos minutos de llegar a la estación de Santiago, ocurre la tragedia. El segundo vagón se levanta de un lado por la fuerza centrífuga, arrastra al resto del convoy que le sigue, que sale escupido contra el muro de hormigón. Un fogonazo indica el instante en el que se rompe brúscamente el contacto con la catenaria. El tren ya está totalmente fuera de control. El convoy, roto, queda desperdigado. De la fuerza del impacto uno de los vagones se sube a un talud a 5 metros sobre las vías. La máquina trasera se incendia y aprisiona contra el muro al penúltimo vagón, el más dañado de todos. La máquina tractora se lleva por delante, incluso, la cámara que graba estas imágenes.