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Carver Mead: "Fallar es malo para el ego, pero muy bueno para el cerebro"

El ingeniero californiano recibe mañana en Madrid uno de los premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA

Carver Mead es un hombre con más inventos patentados que años de vida y acaba de cumplir 78. Fundador de una veintena de empresas, uno de los padres de los microchips y uno de los mitos vivos de la tecnológica Sillicon Valley. "Era un sitio donde fracasar no suponía un desprestigio, todo el mundo entendía que si ibas a trabajar en innovación ibas a fracasar muchas veces y nadie se avergonzaba de ello", recuerda. Aprender de los errores ha sido una de las claves de su éxito. Por eso les recuerda a las nuevas generaciones que tiene que aprovechar sus propios intentos no fructíferos. "Por cada una que no funcione aprenderás algo y eso te guiará en tus próximos intentos; es muy duro para el ego, pero muy bueno para el cerebro", sentencia.  Precisamente de su cerebro han salido muchas de las claves para la tecnología del presente. Combinando siempre investigación básica y aplicación real. Construyendo herramientas para el futuro. Su clave para acertar, esta. "Cuando construyes algo que funciona, la única forma de saber si funciona es ver si hace algún bien para la gente. si lo hace, esa es la base para un buen negocio". Pero para llegar a esos buenos negocios, hay que tener paciencia y dar oportunidades a quienes tienen las ideas. Carver Mead recibe mañana en Madrid en premio Fundación BBVA fronteras del conocimiento en Tecnologías de la Información y la comunicación.