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'La chica que no iba a morir'

Carina Melchior. Foto: Daily Mail.cuatro.com

La familia de una joven de 19 años no se podía creer lo que estaba presenciando. Carina Melchior llevaba tres días en coma tras un aparatoso accidente de coche, los médicos le habían retirado ya la respiración asistida y estaban preparándose para la donación de órganos cuando la adolescente volvió milagrosamente a la vida. Su caso ha desatado un debate público en Dinamarca sobre las donaciones de órganos y el momento en que deben gestionarse.

Cuando ya le daban prácticamente por muerta, Carina Melchior, que llevaba tres días en coma por un accidente de coche, abrió de repente sus ojos y empezó a mover sus piernas.
Hasta tal punto se ha recuperado que tras una dura rehabilitación, ya camina, habla e incluso monta a su caballo. Pero el camino no ha sido fácil, todo lo contrario. Por eso, su familia ha demandado al Hospital Aarhus, en Dinamarca, por daños y perjuicios, alegando que los médicos estaban desesperados por conseguir órganos para donaciones , según recoge el diario británico Daily Mail .
El padre de Carina ha declarado al diario danés Ekstra Bladet, que "esos bandidos de bata blanca se rindieron demasiado pronto porque querían una donante de órganos" y según el abogado de la familia, la madre se sigue preguntado si los médicos estaban "tratando de matarla". La familia recuerda, de hecho, que cedieron a la donación de órganos porque los doctores les aseguraron que no se podía salvar la vida de Carina.
El documental 'La chica que no iba a morir' narra la tragedia vivida por la joven Carina y su milagrosa recuperación tras un aparatoso accidente de coche en octubre de 2011. Ahora, la joven muestra su lado más optimista, piensa que volverá a vivir sola, trabajará de diseñadora gráfica y montará correctamente a su caballo.
De momento, su caso ha desatado un debate público en Dinamarca sobre las donaciones de órganos. De hecho, e l gobierno danés está preparando nuevas directrices que impidan a los médicos hacer los preparativos para extraer los órganos hasta que el paciente esté oficialmente declarado clínicamente muerto.