Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Una madre frustrada se pone en huelga

Una madre se pone en huelgaThe Sun

Una madre frustrada se ha convertido en un éxito en Internet después de que se declarara en huelga durante seis días. Jessica Stilwell se negó a limpiar lo que ensuciaban sus tres hijas. Esta madre canadiense, harta de limpiar lo que desordenaban sus hijas, lanzó un blog para contar lo que ocurría durante esa huelga.

Jessica anunció que no iba a limpiar más al escribir en el blog: "¡Esta madre trabajadora se ha puesto oficialmente en huelga en casa!", informa The Sun.
Rápidamente embarcó a su marido, Dylan, en el plan, pero no le dijo a sus hijas gemelas Oliva y Peyton, de 12 años, y a Quinn, de 10 años, que estaba en huelga. La pareja limpiaba cada plato y cubiertos que usaban, pero dejaban los platos sucios de sus hijas sin lavar.
Stilwell explicaba en el blog cómo se iban apilando los platos sucios uno encima del otro. Las moscas empezaron a revolotear por encima de la suciedad e, incluso, el perro lamió los platos del lavavajillas abierto. Stilwell escribió en su blog que la situación planteaba la pregunta de si las niñas pensarían que los platos estaban limpios y los usarían por la mañana.
Jessica publicó fotos del desastre, incluyendo una de otra mascota que se quedó atrapada en una mochila o cómo el perro trataba de llegar hasta una bolsa de almuerzo escolar en descomposición.
Stilwell luchó contra su poderoso instinto de supermamá para luchar contra el impulso de limpiar. Lo logró haciéndose las uñas, bebiendo vino tinto y escribiendo en su blog.
"Olivia me dice que la cocina es un asco. En el último recuento había dicho esta frase 17 veces sólo hoy”, explicaba en su blog.
Su hija menor se quebró al cuarto día. "Mi pequeño amor se rindió esta noche en la cocina mientras trataba de lavar un vaso para usarlo y comenzó a llorar. A través de sus sollozos me dijo: 'No quiero comer de las bolsas que huelen mal. No quiero platos de papel o vasos de cerveza para el desayuno. ¿Puedes por favor ayudarme a limpiar?".
Jessica se negó a rendirse ante las lágrimas o los hoyuelos. Trató de negociar, pero tardó dos días más antes de que las tres chicas se dieran cuenta del lío que habían armado y se disculparan. Pasaron los dos días siguientes limpiando la casa como una familia.