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Abdu, el menor sirio que huyó del IS a España, solicitará reagrupar a sus padres en cuanto reciba el carné de refugiado

Abdu, el menor sirio que llegó a España huyendo del IS y a quien el Gobierno acaba de conceder protección internacional, solicitará la reagrupación de su familia en cuanto consiga la documentación que acredita que su petición de asilo ha sido resuelta favorablemente y le ha sido reconocida protección subsidiaria.
Según explica su profesor de teatro, que le ha estado acompañando desde que le conoció a su llegada a España, José Manuel Pardo, el menor ha recibido la noticia "como si le hubiese tocado la lotería" porque "ha sido un año de tocar todo tipo de puertas" pidiendo ayuda y de muchas frustraciones.
En declaraciones a Europa Press, Pardo cuenta que en todo este tiempo "el Estado ha sido invisible". Asegura que a Abdu no se le ofreció más alternativa que ingresar en un centro de menores, lo que declinó por tener un hermano mayor residente en España, y no recibió "ningún tipo de ayuda" económica ni de otra índole como solicitante de asilo por parte de la Administración. No entró tampoco en el programa de acogida.
Explica que la única asistencia que recibía Abdu era la de una psicóloga proporcionada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) pero no tenía garantizada ni la alimentación ni su sostenimiento en el país. Por eso, Pardo acudió a Mensajeros de la Paz, la única organización, asegura, que se implicó con las necesidades del menor.
"Esto empezó en el mes de mayo cuando vi que Abdu no sólo estaba sin ningún tipo de subsidio ni ayuda sino que le estaba faltando lo básico que era la alimentación. Tenía cobertura escolar en el centro escolar Santa Bárbara, que en seguida se hizo cargo de su situación, pero faltaban sus necesidades básicas. Su hermano trabaja en un kebab y cobra 800 euros de los que envía 400 a Turquía para mantener a sus padres y sus dos hermanas mellizas, de siete años", señala el profesor.
En Mensajeros de la Paz cubrieron las necesidades de alimentación y comenzaron a prestar apoyo también al hermano de Abdul, que en España tiene mujer y una hija de seis meses de edad, una ayuda que aún se mantiene y que, según apunta, se mantendrá hasta que el chico tenga autorización para trabajar y comience a tener ingresos.
Confía en que la organización les preste también la orientación necesaria para poder solicitar la reagrupación por extensión familiar de la protección internacional de la que Abdu ya es beneficiario a falta de que se le expida la documentación que lo acredita.
"La situación de sus padres es terrible en Turquía, como la de muchos refugiados que están allí. Ambos están enfermos, han sufrido mucho, y están solos con sus hijas mellizas que tienen siete años dependiendo de la escasa ayuda que les manda su hijo desde España", afirma el profesor, que espera que la situación se resuelva "lo antes posible".