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Las protestas contra el nuevo presidente de Estados Unidos no cesan

De Norte, Chicago, a Sur, Brownsville; de Este, Boston, a Oeste, Los Ángeles... Las protestas siguen por buena parte de Estados Unidos. Vigilia toda la noche frente a la Casa Blanca, en Washington, como una oración por lo que puede pasar con su próximo inquilino. En Nueva York, donde todavía reside el magnate, las manifestaciones se suceden desde el miércoles a las puertas de su edificio, blindado por la policía. En California cada vez tiene más adeptos el movimiento para pedir la independencia. Las marchas contra Donald Trump se repiten a lo largo de los 18 estados donde ganaron los demócratas. Pero no sólo en ellos. En Indiana, por ejemplo, con disturbios. Tres detenidos y dos policías heridos. Peor ha sido en Portland, en Oregón. Una batalla campal con disparos. Hay un herido de bala y 17 arrestados. Unas protestas sin precedentes en la historia estadounidense tras unas elecciones. Habría que remontarse a 1860 tras la victoria del abolicionista Abraham Lincoln y que desembocó en la guerra civil. 156 años después, el panorama no parece tan enconado, aunque tardará en disiparse el malestar, si es que lo hace del todo. La propia Hilary Clinton, en una charla con donantes de su campaña, ha acusado al jefe del FBI, el republicano James Comey, por su derrota, por sembrar dudas en plena recta final por el caso de los emails. Hablando de Internet, Trump ha contrarrestado las protestas desde las redes sociales y ha acusado a los medios de instigadores. Eso sí, en su primera entrevista televisiva, que se emitirá hoy en la CBS. Ha prometido ser más comedido, reducir sus comentarios. Se vuelve a enfundar su traje moderado de presidente.