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El piso o el perro

Hace 5 años, Ana María Camacho inició el proceso como demandante de vivienda de protección oficial. Cuando finalmente le otorgan un piso dentro de esta urbanización sevillana se lleva una sorpresa. "En enero cuando vamos a elegir el piso es cuando nos encontramos por primera vez con la condición de la tenencia de perro", asegura Ana María. Y por eso hasta aquí es donde puede llegar con Nía, esta perra, mezcla de labrador y mastín que ella acogió cuando era un cachorro y con la que ahora no le permiten entrar al piso.

"La perra desde el primer momento que la tengo ha estado conmigo, es parte de mi familia y es como que te digan que no puedes entrar con tu hijo, no me lo planteo.", asegura Ana María. Se siente indignada y por eso va a agotar todas las medidas administrativas posibles ya que no comparte los motivos que le da la administración pública. Esta vivienda era una oportunidad para que Ana María ahorrara. Ahora mismo vive en un piso pero su alquiler es alto y tendrá que buscar otro que se adecúe a su economía. Eso sí, lo hará siempre acompañada de su inseparable.