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Niños sirios muertos de hambre

Una imagen desgarradora: un niño sirio le cuenta a su doctor que lleva una semana sin comer y sueña con algo dulce. Sus costillas parecen querer atravesar su piel. Se está muriendo literalmente de hambre.  Y como él, otros miles de pequeños y adultos, que están al límite, según han denunciado varias organizaciones humanitarias. Son hasta 40.000 y viven en la localidad de Madaya, a 40 kilómetros de la capital, Damasco, pero la guerra les ha dejado aislados.  Las fuerzas del presidente Bachar el Asaz tienen sitiada la ciudad desde hace seis meses y se están comiendo hasta las hojas de los árboles, porque ya no quedan ni perros ni gatos.