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'El jarabe de tos asesino' deja 142 muertos en Panamá

Un jarabe al que los afectados ya llaman "el jarabe de tos asesino" es el responsable de que muchos panameños hayan enfermado y en muchos casos llegado a la muerte. Aunque hasta el momento no haya una cifra concreta del número de infectados, si se sabe que 142 personas han perdido la vida y todas tomaron el jarabe.
Se sabe que el jarabe ha sido exportado desde España y por eso la fiscalía de Panamá ya ha solicitado la extradición de la española Asunción Criado Martín, administradora y accionista de la empresa Rasfer Internacional S.A con sede en Barcelona. La empresa española compró en China 9.000 kilos de glicerina para elaborar un jarabe expectorante que posteriormente se distribuyó de forma gratuita por las zonas más deprimidas de Panamá. Esta glicerina vendida a la Seguridad Social panameña contenía dietilenglicol, una sustancia derivada del alcohol que se utiliza como refringente y líquido para frenos.
Piden responsabilidades

La Audiencia Nacional ha tramitado una querella presentada por las víctimas contra Asunción Criado y la empresa española por un presunto delito de imprudencia con resultado de muerte. Criado ya ha declarado esta semana en calidad de querellada ante el Juzgado número 24 de Barcelona. En su declaración aseguraba que no sabia que dicho estaba destinado a elaborar un jarabe para el consumo humano.
Desde la empresa española aseguran que la empresa no analizó el producto porque esa labor es parte del fabricante del medicamento y el de la materia prima. Además la comprobación del certificado de análisis facilitado por el distribuidor chino era únicamente documental.
El abogado español de las víctimas, Alejandro Sanvicente, defiende que era labor de la empresa española verificar el producto, por lo tanto, Rasfer Internacional tenia la obligación de saber qué tipo de producto le habían enviado. Las victimas destacan que el gestor de calidad debió comprobar si la documentación de la mercancía se correspondía con el solicitado.
Raster Internacional fue la última empresa en recibir la mercancía antes de mandarla a Panamá. Una vez en el país, la empresa panameña Medicom sí que analizó el producto para determinar la calidad y pureza de la glicerina, pero no comprobó si contenía sustancias tóxicas. Tras ser aprobado fue distribuido por todo el país, dejando como resultado una marea de fallecimientos. Medicom ha cerrado, y su representante,Ángel de la Cruz, está en prisión. Los familiares de las víctimas aguardan una justicia que no llega.