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Los servicios sociales vigilaban a la familia de Bastien desde hace seis años

El pequeño de tres años murió después de que su padre lo metiera en la lavadora

Francia está conmocionada. Nadie se explica la crueldad de un padre para castigar el mal comportamiento de su hijo. El pasado viernes, Christophe Champenois, de 33 años, acabó con la vida de su pequeño Bastien, de 3, al meterlo unos minutos en la lavadora. Pese a que, según los testigos, no era la primera vez que el hombre empleaba estos macabros castigos, los servicios sociales, que llevaban seis años vigilando a la familia, no hallaron indicios que pudieran prever lo ocurrido.
Según fuentes cercanas al caso citadas por el periódico francés Le Parisien, "la familia estaba bajo vigilancia de los servicios sociales desde el año 2006".
Sin embargo, en todos estos años nadie alertó de nada inusual ni sospechoso en el entorno de la familia del pequeño Bastien y de su hermana de cinco años.
"Estaban en seguimiento periódico, gozaban de buena salud y no hay ningún informe de abuso o malos tratos", aseguran las mismas fuentes.
Pese a ello, el viernes, el padre de Bastien acabó con su vida después de meterlo unos minutos en la lavadora.
Tras percatarse de lo ocurrido la madre, de 25 años, sacó a su hijo del aparato. Según el relato de la policía, la mujer pidió auxilio a una vecina a la que dijo que el niño se había caído por las escaleras.
Esta mujer contó a los medios que tocó al menor y todos sus miembros parecían rotos, "como una muñeca de trapo". "Escuché su corazón latir por última vez y después murió", relató.
Tanto la madre como el padre permanecen detenidos acusados de denegación de auxilio y asesinato, respectivamente.