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2016, el año en que Reino Unido decidió dar el portazo a Europa

Si insólito ha sido el 2016 para la política española, no menos lo ha sido para la política internacional. Como ejemplo el 'brexit' en Reino Unido. Por primera vez en 60 años un país dejaba la Unión Europea. Porque en este 2016 a los británicos les tocaba decidir quedarse o marcharse... y se decidieron por el portazo a Europa. Pero para entenderlo debemos retroceder 30 años, cuando David Cameron y Boris Johnson compartían hermandad en Oxford, para luego compartir carrera a la política y partido: el conservador.

Cameron se jugó el puesto de primer ministro a una carta: la del referéndum, apostando por la permanencia. Johnson, por su parte, se subió al tren del 'brexit' con el anhelo de saltar desde la alcaldía de Londres al 10 de Downing Street. Hasta la convocatoria del referéndum, lo de salir de Europa lo defendían los euroescépticos del UKIP, y con esas ideas los de Nigel Farage ganaron las europeas de 2014.

Para cerrar esa fuga de votos y la brecha abierta por los antieuropeístas del partido conservador, Cameron sacó la carta del referéndum, la misma con la que había ganado el desafío de la independencia de Escocia. Pensaba que entonces también ganaría, pero con lo que no contó fue con el descontento de la Inglaterra más desfavorecida. Tampoco con que prendiese el mensaje populista antiinmigración, que caló incluso entre los propios inmigrantes. En la campaña del miedo no se escatimó en miedos ni en mentiras, mientras UKIP enarbolaba el grito de guerra de los antieuropeos. Todos empeñados en sacar a Europa de sus asuntos. Populismo de manual, tampoco era cierto que salir de Europa fuera a suponer 350 millones de libras semanales más a la Seguridad Social. Lo reconoció Farage 'a brexit pasado'. Pero todo eso caló, el 'brexit' ganó... y el Reino Unido votó fuera. Y el que se fue, y no le quedó otra, fue David Cameron.

El futuro lo dejaba en manos de Theresa May. A la que había defendido la permanencia, le tocaba ahora defender el 'brexit'. Johnson, por su parte, acabó reciclado en ministro de Exteriores. En 2017 toca ver cómo queda el divorcio: si lo de Reino Unido y Europa acabará en ruptura o separación amistosa. Porque se rompen más de 40 años de un matrimonio tempestuoso en el que siempre hubo muy poco de amor y bastante más de conveniencia.