Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El presunto terrorista fue visto con un comportamiento llamativo

Los agentes ingleses echaban la puerta abajo y rastreaban cada centímetro de la vivienda del presunto terrorista que detonó una bomba en el concierto de Ariana Grande. Toda la zona estaba acordonada, en un barrio del sur de Manchester mientras la policía científica busca pistas hasta en los cubos de la basura. Por el momento lo que está claro es su identidad, así lo ha confirmado esta tarde el jefe de la investigación.

Es Salman Abedi, de 22 años, quien presuntamente provocó la masacre, británico de origen libio, hijo de refugiados que huyeron del régimen de Gadafi y criado en Manchester junto a otros tres hermanos. La policía ha registrado la casa de uno de ellos, Ismael, según algunos medios británicos, él sería la persona detenida en relación con el atentado.

Los vecinos, en estado de shock, han contado que el terrorista suicida actuaba de forma extraña en las últimas semanas, algunos le escuchaban rezando en voz alta en el exterior de su vivienda, se crio a pocas manzanas de un centro escolar conocido por ser nido de radicales, allí también estudiaron dos gemelas que hace dos años lo dejaron todo para integrarse en el ISIS.

El Estado Islámico ha reivindicado el atentado de Manchester a través de un comunicado y la policía investiga los vínculos de Abedi con la organización terrorista, si actuó solo o formaba parte de una célula más amplia.

Escogió perfectamente el lugar y el momento para causar el mayor daño posible, un ataque cobarde y desalmado en palabras de la premier Theresa May, un atentado que buscaba matar a niños y adolescentes.