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El presidente de Sudán del Sur publica varios decretos para restructurar el Ejército del país

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, ha publicado una serie de decretos para restructurar el Ejército, que divide en tres fuerzas separadas y al que cambia el nombre a Fuerza de Defensa de Sudán del Sur.
Los cambios suponen la división del Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA) en un Ejército de Tierra, unas Fuerzas Aéreas y unas 'unidades ribereñas' --equivalentes a la Armada--, así como su cambio de nombre, tal y como contempla el acuerdo de paz firmado en 2015.
Asimismo, Kiir ha restructurado la cadena de mando, con diez cadenas de subcomando encabezadas por él como jefe de la Fuerza de Defensa --nombre que sustituye al de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas--. Por debajo suyo está el ministro de Defensa y Asuntos de Veteranos.
Esta restructuración supone además que habrá tres jefes auxiliares de la Fuerza de Defensa para Administración, Personal y Finanzas; Operaciones, Entrenamiento e Inteligencia; y Logística y Abastecimientos, según ha informado la emisora sursudanesa Eye Radio.
Por otra parte, el presidente ha reintegrado al mayor Dau Aturjong, quien abandonó el Gobierno en 2010 y quien en 2013 se unió a las fuerzas leales al exvicepresidente y líder rebelde, Riek Machar. En 2016 volvió al Ejército tras los combates de julio en la capital, Yuba.
Los cambios aprobados por Kiir son parte de las reformas militares contempladas por el acuerdo de paz y prometidas por el gobierno de unidad en 2016. Las autoridades prometieron entonces finalizar el proceso en mayo de 2017.
La semana pasada, Kiir cesó a Paul Malong Awan como jefe del Estado Mayor del Ejército, tras cuatro años en el cargo, nombrando como sustituto a James Ajong Mawut, quien ha prometido estabilizar el país.
Sudán del Sur vive sumido en una guerra civil desde diciembre de 2013 que enfrenta a los partidarios de Kiir, de etnia dinka, con las fuerzas leales a Machar, de etnia nuer.
Naciones Unidas ha alertado en varias ocasiones de la posibilidad de un genocidio en el país, debido al cariz étnico que parece estar tomando el conflicto.
A finales de abril, el jefe de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), David Shearer, lamentó que "las partes no hayan mostrado interés en revivir los Acuerdos de Paz" alcanzado en 2015.
En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Shearer alertó de que "virtualmente, ninguna parte del país es inmune al conflicto", citando además la complicada situación sobre el terreno debido a la división en las filas de la oposición.
"Pese a ello, no hay esfuerzos concertados de ninguna de las partes para cumplir un alto el fuego. Por contra, hemos visto una intensificación del conflicto durante el último mes", señaló.
"Pese a lo que parecen intentos de las partes para lograr una victoria militar, una solución política es el único camino adelante para Sudán del Sur", dijo, argumentando que las ofensivas militares, la división en la oposición y el recrudecimiento de las divisiones étnicas hacen cada vez más difícil la reconciliación.