Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Un turista neerlandés, en prisión mientras Birmania le investiga por insultos a la religión

Un tribunal de Mandalay, la segunda mayor ciudad de Birmania, ha aceptado un caso presentado contra el turista neerlandés Klaas Haijtema, de 30 años, al que han acusado de insultar a la religión al irrumpir en un ritual budista la semana pasada. Haijtema se encuentra recluido en la prisión de Obo mientras su caso se está revisando.
Haijtema, sobre el que también pesa una queja por violación de la legislación de visados en el país, desconectó el pasado viernes un amplificador que estaba siendo utilizado para el recital del 'dharma' --palabra en sánscrito que se utiliza para las enseñanzas del budismo-- en un centro comunitario budista. El neerlandés se encontraba alojado en el hotel frente al centro.
El departamento de Migración de la ciudad y el líder del grupo budista que estaba celebrando el ritual están detrás de las quejas presentadas ante la Justicia birmana. Acusan a Haijtema de no haberse quitado los zapatos antes de entrar en el templo, y de retirar los cables del sistema de megafonía, interrumpiendo el rezo que se estaba llevando a cabo en vísperas del día sagrado.
Durante su audiencia, que se ha celebrado este miércoles, el neerlandés pidió disculpas por lo que había hecho, pero aseguró que no tenía la intención de interrumpir ninguna ceremonia religiosa.
En declaraciones al portal birmano 'Irrawady', Haijtema ha afirmado que no era consciente de que el edificio fuera un templo religioso. "Estaba muy cansado esa noche, y me desperté por el ruido. Estaba muy enfadado y pensé que eran unos niños que estaban escuchando música", ha explicado en el juzgado.
"Así que entré y desconecté los altavoces", ha relatado. De ser declarado culpable, podría enfrentarse a una sentencia de hasta dos años de prisión.
Entrar en un templo budista en Birmania, un país con un 90 por ciento de población que profesa esta religión, está considerado un insulto a la religión. Haijtema no es el primer extranjero al que Rangún imputa por este tipo de delitos.
El año pasado, un neozelandés propietario de un bar quiso promocionar su local en Facebook utilizando una imagen de Buda con unos cascos de DJ, por lo que se le condenó a dos años y medio de prisión. A principios de este año fue liberado en virtud de una amnistía.