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La llegada de víctimas del tráfico sexual por mar a Italia aumenta un 600% en tres años, según la OIM

El 80% de las víctimas proceden de Nigeria, según el informe
El número de víctimas potenciales de tráfico sexual que llegan a Italia por mar ha aumentado casi un 600 por ciento en los últimos tres años y la tendencia al alza parece mantenerse en los seis primeros meses de 2017, según ha denunciado la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Según un informe publicado por la oficina de coordinación para el Mediterráneo de la OIM en Roma, se ha pasado de 1.454 llegadas en 2014 a 11.009 en 2016. De estas víctimas, la OIM estima que cerca del 80 por ciento proceden de Nigeria.
Asimismo, la agencia de la ONU ha constatado que la explotación sexual cada vez más afecta a chicas jóvenes, a menudo menores, que son sometidas a violencia y abusos durante el viaje antes de llegar a Italia. La mayoría tienen entre 13 y 24 años.
El informe se basa en los datos recabados por el personal de OIM en los puertos de llegada y los centros de recepción de migrantes en el sur de Italia, donde se encarga de la identificación de potenciales víctimas y ofrece a asistencia a aquellas que deciden escapar de sus explotadores y aceptar la ayuda.
"El tráfico es un delito trasnacional que devasta las vidas de miles de personas y es la causa de un incalculable sufrimiento", ha explicado el director de la oficina de la OIM en Roma, Federico Soda, reiterando el compromiso de la agencia de la ONU desde hace años con "proteger, prevenir y colaborar con las autoridades en abordar el crimen organizado".
La directora del proyecto de la OIM, Carlotta Santarossa, ha explicado que el informe también busca ilustrar "las dificultades para proteger a las víctimas y las vulnerabilidades identificadas entre los casos a los que la OIM ha prestado asistencia".
Con el informe, según Santarossa, la agencia de la ONU también quería "contar algunas de las historias" de las personas a las que se ha asistido para "destacar la verdadera naturaleza de esta dolorosa y odiosa forma de esclavitud".
Por otra parte, ha considerado que "cada vez es más urgente que el análisis de datos sea acompañado por un examen del mercado que abastecen estas chicas y la creciente demanda de servicios sexuales pagados".
Según ha podido comprobar la OIM, las víctimas del tráfico sexual suelen ser las más calladas y sumisas, lo que facilita su identificación. Sin embargo, en la mayoría de los casos se muestran reacias a dejarse ayudar por la agencia humanitaria, algunas de ellas por temor a represalias de los traficantes a sus familias o porque creen que no pueden romper un juramento que se selló con un ritual de vudú o un rito de iniciación.