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Unos 200.000 iraquíes logran volver a sus tierras por primera vez en dos años

Unos 200.000 iraquíes han logrado volver a sus casas por primera vez desde que el Estado Islámico se apoderó de sus tierras en el norte de Irak, hace dos años, según ha anunciado este jueves la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En las zonas rurales, los milicianos de negro inutilizaron las granjas con las que la población local se ganaba la vida. Destruyeron los canales de irrigación y otras estructuras agrarias y sembraron de minas el territorio.
La FAO ha puesto en marcha un programa para recuperar 35.000 hectáreas en Mosul y otras ciudades del norte de Irak de donde las fuerzas gubernamentales, apoyadas por milicias chiíes y la coalición internacional que lidera Estados Unidos, han echado a los terroristas.
A través de un programa de "trabajo por dinero" la FAO ha logrado implicar a la propia población local en las tareas de limpieza y reconstrucción, si bien el desminado ha quedado a cargo de una empresa especializada.
"Recogemos escombros y los acumulamos en montones. Cada cuatro montones los movemos con una excavadora", ha contado Ahmed Mohamed, de 23 años y con tres hijos. "Mi hermano era agricultor aquí (...) Solía cultivar trigo y cebada en invierno y vegetales en otras épocas", ha recordado.
El programa tiene una doble finalidad: ayudar a las familias vulnerables que desde 2014 carecen de ingresos suficientes para cubrir las necesidades básicas --unas 3.000 personas-- y recuperar el medio de vida de la región.
"Devolver a esta gente la capacidad de cultivar y comerciar no solo es importante para su seguridad alimentaria, sino también para garantizar la prosperidad y una paz duradera", ha subrayado Fadel El Zubi, representante de la FAO en Irak.
Los agricultores del fértil valle de Nínive solían exportar sus cosechas a la vecina Siria y otros países de la región, además de abastecer a los iraquíes de otras zonas del país. Ahora dependen de los cultivos importados.
La guerra contra el Estado Islámico ha obligado a unos 3,4 millones de iraquíes a abandonar sus hogares y ha causado pérdidas económicas estimadas en 35.000 millones de dólares, según cálculos del Gobierno de Haider al Abadi.