Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Las historia de dos niñas intercambiadas al nacer conmociona a Francia

El caso de dos bebés intercambiados al nacer en los años 90 ha conmocionado a Francia. Sophie Serrano y otra mujer, cuya identidad no ha sido revelada, tuvieron sendas niñas en el año 1994 en una clínica en Cannes. Las dos pequeñas fueron colocadas en una incubadora porque padecían ictericia. Al ser devueltas por sus padres las intercambiaron y nadie hizo caso de las quejas de las madres. Veinte años después, un tribunal ha dictaminado que se les indemnice con 1’88 millones de euros.

Según informa el diario Daily Mail, los hechos ocurrieron en el año 1994 en una clínica de la localidad francesa de Cannes. Sophie Serrano y otra mujer, de la que se desconoce la identidad, dieron a luz a dos niñas que, afectadas por la ictericia, fueron colocadas juntas en una incubadora con lámparas especiales y, al devolverlas a sus madres, fueron cambiadas.
El error se descubrió después de que el marido de Sophine decidiera realizarse una prueba de paternidad ante el nulo parecido de su hija. El test reveló que no era el padre biológico de Manon y, una prueba de AND, también probó que Sophine no era la madre de la pequeña.
La investigación reveló que el 4 de julio de 1994 nacieron tres bebes que tuvieron que ser metidos en la incubadora por ictericia, dos niñas  y un niño. Las dos pequeñas fueron colocadas juntas y la enfermera encargada de ellas, que padece alcoholismo, las cambió. Además, en el centro ignoraron las quejas de las madres que dudaban de que el bebé devuelto fuera el suyo.
Diez años después, las familias conocieron a sus hijas biológicas pero decidieron que no se produjera el cambio. Sophie y Manon decidieron hacer público su caso mientras la otra familia ha decidido permanecer en el anonimato.
Sophie asegura que no quiere volver a su hija biológica, “es demasiado difícil, así que cada cual sigue su camino porque es trastornarte. Era la única manera de recuperar cierta estabilidad".
El tribunal ha condenado a la clínica a pagar 400.000 euros por niña intercambiada, 300.000 euros a los padres concernidos y 60.000 euros a los hermanos.