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La desolación de un fotógrafo ante la masacre del convoy en Alepo

Ya son 126, más de la mitad niños, los muertos por la masacre del sábado en Alepo cuando estalló contra un convoy de civiles una furgoneta bomba que en teoría iba a repartir comida. En ese convoy viajaban miles de personas que habían sido evacuadas de varias localidades asediadas de uno y otro bando. En este caso, las víctimas eran civiles chiíes que estaban siendo trasladadas a una zona bajo control del Ejército sirio. Las imágenes son duras, pero las cifras aún más, 68 niños fallecidos. La dantesca escena queda reflejada irónicamente, en una secuencia de fotografías que muestran a un reportero gráfico que cubría la evacuación de los civiles, corriendo con un niño herido en sus brazos mientras también sostiene su cámara. Al final, el reportero se rompe por dentro y termina cubierto de lágrimas. Se trata de uno de los peores atentados en los más de seis años de guerra civil en Siria. En las próximas horas la cifra de muertos puede aumentar debido a la gravedad de los cientos de heridos. Muchos de los heridos fueron trasladados a hospitales cercanos a Alepo; otros a la ciudad de Idlib, que según denuncian medios árabes, ha sido bombardeada  esta pasada noche con bombas de fósforo y de fragmentación.