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El esperma de la polémica en Israel

La batalla judicial de unos abuelos está dividiendo a la sociedad israelí. Irit y Asher están inmersos en una larguísima reclamación ante los juzgados de su país porque quieren usar el semen congelado de su hijo, un soldado muerto en acto de servicio para, mediante gestación subrogada, poder disfrutar del nieto que nunca tuvieron. Los jueces se oponen a ello.

Solo permiten esta práctica cuando la mujer embarazada es la que se queda con el niño. Así que desde hace cinco años se han enfrentado al no de doctores y abogados. Ahora la decisión la debe tomar el Tribunal Supremo. Y hay un precedente, hace unos años otros abuelos ya ganaron esta batalla por su hijo.