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El embajador de Libia aboga por revisar el acuerdo que creó el Gobierno de unidad

Considera fundamental que el "islam político" deje clara su postura respecto al terrorismo
El embajador de Libia en España, Mohamed Alfaqeeh Saleh, ha defendido este jueves la necesidad de revisar el acuerdo de Sjirat por el que se pactó la creación de un gobierno de unidad ante el cambio de las circunstancias sobre el terreno, especialmente por la prominencia que ha adquirido el general Jalifa Haftar en el este.
En un encuentro en Casa Árabe organizado por The Diplomat in Spain, Saleh ha incidido en que el acuerdo sellado a finales de 2015 con la mediación de la ONU para resolver el problema de la existencia de dos gobiernos y dos parlamentos en el este y el oeste se basó "en el balance de fuerzas que había en 2014 pero ahora el balance de fuerzas ha cambiado".
En particular, ha destacado el hecho de que Haftar es quien domina ahora el este del país y ha considerado que su emergencia en 2014 no habría sido necesaria si previamente no se hubiera producido un "golpe de Estado miliciano contra el proceso de transición democrática en Libia" por parte de las fuerzas del oeste y las milicias que les apoyaban y en Benghazi, la principal ciudad del este, las milicias islamistas no hubieran llevado a cabo una "limpieza" de quienes participaron en la revolución contra Muamar Gadafi.
Haftar intervino "a resultas del dominio de los grupos islamistas en Benghazi y apareció como héroe" ante el "vacío" que existía en la ciudad y la indefensión de los ciudadanos frente a los islamistas. El general "aprovechó la oportunidad" y consiguió movilizar a antiguos oficiales del Ejército de Gadafi y, tras hacerse con el control de la ciudad, amplió su dominio a toda zona de la "media luna" donde se encuentran los principales yacimientos petroleros en el este.
Actualmente, ha admitido el embajador, "es una gran fuerza política y militar en el este de Libia", incidiendo por ello en que habría que tenerlo en cuenta y revisar el acuerdo por el que se creó el Gobierno de unidad, que sigue sin contar con el respaldo de Haftar y del Parlamento de Tobruk.
MODIFICAR EL CONSEJO PRESIDENCIAL
Según Saleh, habría que revisar el acuerdo para modificar el Consejo Presidencial porque en su opinión "nueve personas no pueden presidir un país" máxime con los conflictos y luchas internas que hay actualmente en Libia.
"La fórmula de los acuerdos ya no es la apropiada para resolver la grave situación en la que se encuentra Libia" y cada vez son más los que lo piensan, ha insistido el embajador, para quien "los acuerdos ya no son válidos".
Así, ha sostenido que debería haber "un solo presidente y dos vicepresidentes" de forma que se pueda tener en cuenta el reparto de fuerzas entre este, oeste y sur del país y que el Consejo Presidencial esté separado del Gobierno y sea un "órgano superior".
Otro de los temas que habría que aclarar, ha añadido, es quién dirigiría en Ejército. A este respecto, ha señalado que son muchos, incluidos el propio Haftar, los que consideran que debería ser el general.
ISLAM POLÍTICO Y TERRORISMO
Por otra parte, el embajador libio ha considerado "fundamental" de cara al futuro de Libia y a la unidad del país el que el "islam político" deje clara su postura respecto al terrorismo y la yihad. "Para que haya un islam político que participe en el proceso político este grupo tiene que definir cuál es su actitud hacia el terrorismo", ha insistido, subrayando que hasta el momento esto no ha ocurrido en Libia.
Según Saleh, en Libia se da la "bienvenida a la participación del islam político pero no a que use la fuerza y la violencia para imponer su ideología". Por ahora, ha proseguido, lo que se ha visto es "un solapamiento entre el islam político y el islam yihadista". "Es necesaria una separación tajante y clara o la batalla va a seguir", ha prevenido, agregando que esto es precisamente también lo que defiende Haftar.
"Los libios no tenemos ningún tipo de problema con cualquier ideología salvo que levanten las armas para imponerse", ha afirmado. "¿Qué diferencia tienen con el régimen de Gadafi, el dictador y tirano que pensaba que él era el único que disponía de la verdad absoluta?", se ha preguntado.
En Libia, cuando a raíz de las primeras elecciones "el islam político llegó a gobernar creyó que todos los que no pensaban como ellos eran infieles" igual que hacía Gadafi, por lo que, a su juicio, "son dos caras de la misma moneda: es la tiranía". Así pues, ha señalado, lo que hay que decidir es "si estamos con el despotismo o contra el despotismo".
"Las revoluciones vienen porque hay injusticia, despotismo y tiranía y no hay reformas", ha resumido Saleh. "Mientras haya todo esto nos va a llevar a una situación peor", ha advertido.
ESTADO FALLIDO
Así las cosas, el embajador ha reconocido sin ambajes que "Libia es un estado fallido sin ninguna duda". "No hay un poder único que controle todo el país y la violencia está repartida entre las distintas milicias que encarcelan, secuestran y ejecutan sin ningún tipo de responsabilidad penal", ha lamentado, subrayando que tampoco hay políticas para el desarrollo del país.
"Espero que esto sea solo provisional porque Libia tiene los recursos para convertirse en un estado verdadero", ha aseverado, sosteniendo que "hay cierta armonía religiosa y cultural aunque hay ciertas sensibilidades regionales o tribales, pero eso es algo que existe también en otros países y se puede tratar de forma descentralizada".