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Logran que un paciente mueva un brazo robótico con el pensamiento

Erik es el protagonista de un experimento revolucionario que puede cambiar el destino de miles de personas con una lesión medular. Sus órdenes son obedecidas por un  brazo robótico y puede volver a hacer cosas tan cotidianas como tomarse una cerveza. Todo gracias a una cirugía experimental con la que le implantaron dos conjuntos de microelectrodos en la región del cerebro que controla la intención de moverse. Con solo pensar algo, el ordenador da las órdenes para hacerlo.