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Un grupo de activistas afganos piden a Obama que rechace el asilo a la primera piloto militar afgana

Un grupo de activistas afganos ha pedido al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que rechace la solicitud de asilo presentada por la capitana Nilufar Rahmani, la primera piloto militar afgana, y que la deporte a su país, asegurando que allí no se enfrentará a ningún tipo de amenazas.
"Los hallazgos del Equipo de Investigación de la Asamblea Blanca muestran que la señora Nelufar Rahmani, la piloto de la Fuerza Aérea de Afganistán que rellenó una solicitud de asilo en Estados Unidos, no se enfrenta a ningún tipo de amenaza", han señalado, en una carta abierta enviada al mandatario estadounidense y recogida por la agencia afgana de noticias Jaama.
"Además, aquí disfruta de una atmósfera segura, con extraordinarias medidas de seguridad. Y no sólo eso, sino que no hay ninguna amenaza u obstáculo para que ella pueda llevar a cabo sus tareas de forma segura en Afganistán, tanto a nivel profesional como en su vida personal", han añadido.
Rahmani se ha negado a regresar a su país tras pasar 15 meses en formación en territorio estadounidense, porque teme por su vida debido al aumento de la inseguridad.
La piloto ha dicho al diario 'The New York Times' que no quiere volver porque la inseguridad en su país va en aumento. "La situación no sólo no está mejorando sino que está empeorando", ha asegurado. Según la prensa estadounidense, Rahmani pidió asilo en Estados Unidos este verano y este sábado completó su periodo de formación, por lo que debería haber regresado a su país.
Ahora mantiene que no se siente segura trabajando en Afganistán y que sus compañeros le tratan mal y le insultan. Rahmani debería haber vuelto a Afganistán tras completar la semana pasada un periodo de formación de quince meses pero ha transmitido a sus entrenadores que sigue queriendo ser piloto pero no en su país sino en la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
En la carta, los firmantes piden a Washington que Rahmani sea enviada "lo antes posible a Afganistán", ya que "el Gobierno ha invertido millones de dólares en su educación". Además, han recordado que se trata de uno de los principales y vitales cuadros del Ejército afgano. "La necesitamos urgentemente para nuestro país", han indicado.
En este contexto, han explicado que aceptar y garantizarle el asilo a este tipo de individuos, "que ostentan una posición vital y que tienen importantes responsabilidades" no sólo tiene un impacto negativo para el país, sino que también "impulsa a otros ciudadanos a buscar asilo a través de vías ilegales o a presentar sus solicitudes de asilo cuando estén en visitas oficiales del Gobierno, tanto en Estados Unidos como en otros países desarrollados".
MALAS CONDICIONES
La decisión de Rahmani llega en un momento en el que varios miembros de la Fuerza Aérea afgana se han quejado de los salarios y sus condiciones laborales y han pedido al presidente del país, Ashraf Ghani, que haga algo al respecto.
En 2015, cuando Rahmani estaba en Afganistán, aseguró que los pilotos y el personal de la Fuerza Aérea afgana estaban cansados de las malas condiciones en el cuerpo. Los pilotos sostienen que tienen un salario de 20.000 afganis al mes (288 euros) y que tienen que pagar por su alojamiento. Además, se han quejado por la baja calidad de la comida que reciben.
El Ministerio de Defensa afgano ha confirmado este domingo que la capitana Rahmani, de 25 años de edad, ha pedido asilo en Estados Unidos y ha expresado su deseo que su solicitud sea rechazada por las autoridades estadounidenses.
Rahmani fue reconocida por el Departamento de Estado con el premio Mujeres con Coraje y se ha convertido en un símbolo de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas afganas. Mohammad Radmanish, portavoz del Ministerio de Defensa, ha afirmado que espera que su petición de asilo sea denegada y ha recordado que Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares para impulsar las Fuerzas Armadas afganas.
"Cuando una oficial se queja de inseguridad y está preocupada por las amenazas de seguridad, ¿qué deberían hacer entonces las personas normales?", ha planteado Radmanish. "Se ha creado una excusa para ella pero tenemos cientos de mujeres educadas y activistas de Derechos Humanos que trabajan y para ellas es seguro", ha añadido.