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Valls, el socialista más a la derecha, nuevo hombre fuerte de Francia

El ministro del Interior francés, Manuel Valls, el más popular y polémico de los miembros del Gobierno, ha recibido del presidente, François Hollande, el encargo de recuperar la imagen perdida, con un Partido Socialista a la deriva que ha consumado en las elecciones locales su decreciente popularidad. Los medios franceses especulan ahora sobre si el cambio será demasiado para un Partido Socialista ya de por sí dividido y cuya ala izquierda no parece cómoda con la versión más dura de Valls.

Valls, nacido en Barcelona en agosto de 1962, tiene a sus espaldas éxitos a nivel local y nacional. Su experiencia municipal ha tenido su epicentro en la Isla de Francia --la región metropolitana de París--, donde ha llegado a ser alcalde de Evry.
En 2002, Valls se convirtió en diputado de la Asamblea Nacional, un escaño que revalidó cinco años después y que ha compatibilizado con diversos cargos en el seno del Partido Socialista y el Gobierno. Así, se ha responsabilizado de la comunicación tanto del partido como de la oficina del primer ministro, puesto este último que ocupó entre 1997 y 2001.
Valls, casado y con cuatro hijos, dio su salto definitivo a la primera línea al presentarse en 2011 a las primarias del Partido Socialista para las elecciones presidenciales de 2012. Apenas obtuvo un 5 por ciento de los votos pero terminó encargándose de la campaña electoral que en 2012 llevó al vencedor de las primarias, François Hollande, al Elíseo.
La llegada de Hollande a la Presidencia supuso la entrada de Valls en el Gobierno, como ministro del Interior. Durante este tiempo, se ha convertido en el miembro más popular del Ejecutivo --tanto para la derecha como para la izquierda-- y ha disfrutado de cotas superiores al 50 por ciento.
Pese a que las polémicas en las que se ha visto envuelto le han pasado factura en los últimos sondeos --su popularidad ha caído hasta el entorno del 30 por ciento--, era el favorito de los franceses para ser primer ministro. Un sondeo publicado el lunes por 'Le Parisien' recogía que uno de cada tres ciudadanos veían a Valls como el mejor para el puesto.
Valls ha sido una de las figuras más controvertidas dentro de la política gala, especialmente por su visión sobre la inmigración. Llegó a decir que los inmigrantes rumanos y búlgaros que viven en campamentos a las afueras de las ciudades de Francia nunca podrían integrarse y deberían ser "devueltos a la frontera".
El ascenso del ministro del Interior marca un punto de inflexión en la política de Hollande. Los medios franceses especulan ahora sobre si el cambio será demasiado para un Partido Socialista ya de por sí dividido y cuya ala izquierda no parece cómoda con la versión más dura de Valls.
Otra de las dudas estriba en si el presidente estará dando alas a un potencial rival que ya intentó en una ocasión llegar al Elíseo y que, con los resultados de los sondeos sobre la mesa, podría estar mejor situado que él para encabezar a los socialistas en las presidenciales de 2017.
Traspaso de poderes
El primer ministro saliente, Jean-Marc Ayrault, pasará el testigo al frente del Gobierno francés a Manuel Valls en una ceremonia prevista a las 15:00 horas de este martes, según han informado fuentes gubernamentales a los medios locales.
Aunque el traspaso de poderes se produzca hoy, Valls no dará a conocer su gabinete hasta mañana, según el diario 'Le Monde'. El anuncio del mismo deberá correr a cargo del secretario general del Elíseo, Pierre-René Lemas, y deberá realizarse antes de que Hollande viaje mañana a Bruselas para participar en una cumbre sobre República Centroafricana.