Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La UE a 27 cumplirá este lunes el último paso para lanzar las negociaciones del 'Brexit'

La Unión Europea a Veintisiete cumplirá este lunes el último paso formal para lanzar las negociaciones de salida de Reino Unido del club comunitario, si bien en la práctica los primeros contactos para pactar el 'Brexit' no se producirán hasta que se celebren las elecciones británicas el 8 de junio.
Los Estados miembros darán así luz verde a las distintas decisiones que arman la posición europea, desde la confirmación de la Comisión Europea como jefe negociador --a través del excomisario Michel Barnier-- hasta el mandato detallado que marcan sus 'líneas rojas' en la primera fase de la negociación.
El mandato apenas ha cambiado desde el borrador que presentó Barnier el pasado 3 de mayo y las modificaciones responden a "precisiones y aclaraciones" de las condiciones que ya exponía, además de añadidos para recoger "más fielmente" las directrices marcadas por los líderes europeos días antes, según han explicado fuentes europeas.
Se trata de un texto muy consensuado y que satisface a todas las delegaciones, por lo que se espera que este lunes sea adoptado "sin problemas". Además, se irá "adaptando tantas veces como sea necesario" a lo largo del proceso, a medida que vayan avanzando "en el tiempo y en la sustancia" las conversaciones con los británicos.
La cita del lunes servirá también para formalizar la creación de un grupo de trabajo 'ad hoc' para asesorar a los Veintisiete a nivel político y técnico en todo lo que tenga que ver con la retirada de Reino Unido.
La reunión concluirá con un almuerzo que los ministros compartirán con Barnier, con el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, y con el representante de la Eurocámara para el 'Brexit', el exprimer ministro belga Guy Verhofstadt.
La Unión Europea y Reino Unido tienen dos años (a contar desde el 29 de abril de 2017) para acordar las condiciones del divorcio antes de que dejen de aplicarse las leyes europeas en el territorio británico.
Sin embargo, los 27 abogan por un proceso "gradual, por fases", para centrar la primera etapa en resolver tres asuntos clave: los derechos de los ciudadanos, la 'factura' de salida y la frontera en el Úlster.
Barnier reclamará a Londres garantías de que los ciudadanos europeos que han residido, residen o residirán en Reino Unido hasta que se materialice el 'Brexit' conservarán los derechos adquiridos como residentes comunitarios "de por vida".
La UE también quiere que en ese primer periodo quede definida la metodología de cálculo de los compromisos y obligaciones que tiene Reino Unido con el presupuesto comunitario, que servirá para poner cifra al coste que deberá asumir el país antes de dejar el bloque y que en Bruselas se calcula en al menos 50.000 millones de euros.
Además el bloque sostiene que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) deberá seguir siendo competente en aquellos asuntos que afecten a Reino Unido y queden por cerrar en la fecha en que se produzca el divorcio.
Hasta que no se constaten "avances sustanciales" en esos tres pilares, la Unión Europea rechaza iniciar siquiera la reflexión sobre la forma que podría tener el marco de relaciones futuras. Los 27, además, han sido firmes en la idea de que en ningún caso pactarán las condiciones de la nueva relación hasta que no se firme el 'Brexit'.
Por ello, el mandato de negociación que será refrendado este lunes en un consejo de ministros de Asuntos Generales de la UE en Bruselas abarca únicamente los límites y exigencias de las tres prioridades y no menciona otros como, por ejemplo, la situación de Gibraltar.
Que el Peñón es una cuestión bilateral entre España y Reino Unido que no se negociará durante el proceso de desconexión ya lo afirmaron los líderes europeos en las directrices políticas que acordaron en su cumbre de abril, en un documento que recuerda también el derecho a veto de España sobre cualquier entendimiento futuro que afecte al territorio con respecto a la UE.