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2016, un año mortal para Turquía

El pasado 19 de diciembre, el embajador de Rusia en Turquía moría acribillado a tiros en Ankara. El autor de los disparos era un policía fuera de servicio que aseguró actuar para vengar la guerra en Siria. Dos días antes 14 soldados mueren y docenas de  personas resultan heridas en un ataque suicida contra un autobús militar, una rama radical del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, el PKK  reclama la autoría. El 10 de diciembre los mismos asesinos acaban con la vida de  44 personas, la mayoría policías, y hieren a otras 166 con dos bombas en Estambul después de un partido de fútbol del Besiktas. En Noviembre el PKK  y  el ISIS  siembran de nuevo el pánico con  dos ataques de coches bomba,  el 24 en Adana matan a dos personas y hieren  a 33. Veinte días antes asesinaban a 9 en la comisaria de  la principal ciudad de  mayoría kurda de Turquía. El 9 octubre mueren 18 personas al estallar esta furgoneta frente a un control policial. De nuevo la mano del PKK está tras estas muertes igual que los  11 agentes de policía que mueren el 26 de agosto en un atentado suicida con coche bomba o los  57 , 34 de ellos niños,  asesinados al estallar una bomba en una boda , reivindicado por Isis. En los seis primeros meses de 2016,  89 personas morían víctimas del terrorismo islámico, entre ellas 12 turistas alemanes eran asesinados el 12 de enero en Estambul en el que fue primer atentado de un año sangriento.