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El Supremo de EEUU respalda la utilización de midazolam antes de la inyección letal

Pena de muerte, inyección letalcuatro.com

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha fallado este lunes por cinco votos a cuatro respaldar la utilización de midazolam como sedante antes de la inyección letal empleada en las ejecuciones y rechaza así el recurso que denunciaba que supone un castigo cruel conforme a la Octava Enmienda, informa la televisión CBS.

Este sedante ha sido utilizado antes de la inyección letal en varias ejecuciones en los estados de Arizona, Ohio y Oklahoma durante 2014, pero sus detractores consideraban que tardaba demasiado en hacer efecto. En el caso de Clayton Lockett, ejecutado en Oklahoma, el convicto tardó más de 40 minutos en morir.
El fiscal general de Oklahoma, Scott Pruitt, ha manifestado su satisfacción por el fallo y porque considera que el estado "ha hecho su trabajo". Sin embargo, desde el Supremo, la jueza Sonia Sotomayor ha argumentado su voto negativo porque el uso de un paralizante podría eliminar la efectividad del midazolam, por lo que no se sabe si el reo está consciente o no y por tanto si puede sentir dolor.
La autopsia revela que la inyección de midazolam para Lockett no fue intravenosa, sino intramuscular, y que falleció debido a un ataque al corazón. Tras el incidente se revisaron los protocolos de ejecución: se mejoró la formación del personal encargado de administrar la inyección letal y se aumentaron las dosis de químicos.
El midazolam se utilizó en otras dos ejecuciones en las que se sospecha que los reos sufrieron y que duraron mucho más de lo previsto. Entonces, cuatro condenados a muerte de Oklahoma presentaron un recurso contra el uso de esta droga por su aparente falta de eficacia.
Este químico comenzó a utilizarse en Oklahoma y otros estados norteamericanos después de que varios fabricantes europeos y estadounidenses se negaran a venderles los barbitúricos empleados hasta entonces para dejar inconsciente al reo antes de la segunda y letal inyección.
LA INYECCIÓN LETAL
El estado de Oklahoma emplea un total de tres medicamentos para ejecutar a los condenados a pena de muerte. En primer lugar emplea midazolam de forma intravenosa, que causa inconsciencia, seguido de bromuro de rocuronio, que provoca parálisis. Por último inyecta cloruro de potasio, que paraliza el corazón.
Los críticos de este protocolo sostienen que el midalozam no está aprobado como anestésico general, por lo que no consigue provocar inconsciencia en el reo. Este medicamento es empleado por los estados de Florida, Oklahoma, Alabama y Virginia.
El estado de Ohio decidió abandonar su uso después de la ejecución de Dennis McGuire, que tardó unos 19 minutos en morir en medio de una dura agonía. El caso llevó a la suspensión durante meses de las condenas a muerte en el estado.