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Sudán del Sur niega que el presidente se esté lucrando con el conflicto en el país

La Presidencia de Sudán del Sur ha rechazado este martes las acusaciones de la organización no gubernamental The Sentry, que afirmó que el presidente, Salva Kiir, y su principal rival político, Riek Machar, se benefician económicamente del conflicto armado.
El portavoz de Kiir, Ateny Wek Ateny, ha tildado el informe de "basura" y "mentira", agregando que "contiene conclusiones sin sentido sobre la corrupción en Sudán del Sur".
"Sólo puede ser usado como receta para un cambio de régimen por parte de los que quieren un cambio de régimen", ha dicho, en declaraciones a la emisora estadounidense Voice of America.
Así, Ateny ha rechazado que Kiir y algunos de sus generales, entre ellos el jefe del Estado Mayor, Paul Malong, se hayan aprovechado del conflicto para sacar beneficios económicos.
Por último, ha indicado que los asesores legales del presidente están investigando el informe de The Sentry, añadiendo que "lo más probable es que recomienden demandarlo por la vía legal".
El informe, titulado "Los crímenes de guerra no deberían compensar: cómo parar el saqueo y la destrucción en Sudán del Sur", ha sido realizado por The Sentry, fundada por el actor estadounidense George Clooney y el activista de Derechos Humanos John Prendergast.
Según este estudio, el resultado de una investigación que ha durado más de dos años, los líderes los dos bandos beligerantes en Sudán del Sur han conseguido amasar imponentes fortunas de manera ilegal.
VÍNCULO DIRECTO ENTRE LA CORRUPCIÓN Y EL CONFLICTO
El informe es el primero en vincular de forma directa el conflicto armado con la corrupción y el blanqueo de dinero en Sudán del Sur, el país más joven del mundo desde su independencia de Sudán en 2011.
La investigación de la ONG apunta a que los líderes sursudaneses y sus círculos "se han estado beneficiando económicamente de la guerra y se han asegurado de que no vaya a haber ningún tipo de rendición de cuentas por sus violaciones de Derechos Humanos y sus crímenes financieros".
La guerra civil en Sudán del Sur comenzó en 2013 y finalizó el año pasado con un frágil acuerdo de paz entre Kiir y Machar. No obstante, en los últimos meses han estallado varios enfrentamientos en la capital del país, Yuba, que se han cobrado la vida de más de 300 personas y han expulsado de la ciudad a decenas de miles de sursudaneses.
La comunidad internacional teme que los últimos combates provoquen la reanudación de la guerra civil, por lo que han pedido a más 'cascos azules' en la región.
La situación en el país es muy frágil y la población todavía sufre las consecuencias del anterior conflicto civil. En la actualidad, alrededor de 2,3 millones de sursudaneses son desplazados internos y más de cinco millones --la mitad de la población del país-- sufren inseguridad alimentaria.
El informe establece que el conflicto armado que impulsan Kiir y Machar no obedece a una disputa entre diferentes grupos étnicos, sino que el verdadero motivo detrás de los combates es el control del sector petrolero del país, que supone el 98 por ciento de los ingresos nacionales.
Según la ONG, los líderes de ambas facciones en Sudán del Sur "manipulan y explotan las diferentes divisiones étnicas con el objetivo de conseguir apoyos militares para una guerra que sirve para los intereses de los jefes de estas dos redes cleptocráticas".
"RÉGIMEN CLEPTOCRÁTICO"
Los autores de la investigación han calificado a Sudán del Sur como "régimen cleptocrático", en el que sus líderes roban y alimentan el conflicto armado mientras la mayoría de la población sufre las brutales consecuencias de la guerra.
El informe ha identificado cuatro canales principales mediante los cuales la riqueza de Sudán del Sur es desviada para financiar los intereses de su élite: el sector petrolero, el Ejército, el Gobierno y las redes de blanqueo de dinero.
Según la investigación, la industria petrolera sursudanesa es un sector controlado por caciques al servicio de Kiir o Machar, que evitan que los ingresos lleguen al grueso de la población.
Por otro lado, está el control económico del Ejército, que se lleva la mayor parte de los presupuestos generales del Estado y extorsiona a las grandes empresas del país mediante la intimidación.
El Estado sursudanés sufre "corrupción endémica". Según los investigadores, el Ejecutivo de Kiir concede contratos públicos a dedo, infla los presupuestos generales y desvía millones de euros al año de dinero público.
Por último, el sector financiero del país está controlado por las élites cercanas a Kiir, al Ejército y a Machar, que utilizan cientos de empresas para blanquear dinero negro.