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Rusia da la bienvenida a Crimea, sesenta años después de su segregación

Crimea ya es rusa y en la Plaza Roja de Moscú, abarrotada, lo han celebrado por todo lo alto. Putin en el centro del escenario, el primer ministro crimeo detrás y un mar de banderas dan la bienvenida al nuevo país en la madre Rusia sesenta años después. Un acto de exaltación nacionalista a vista de todos a lo que seguía la entrada de Vladimir Putin en el imponente salón del Kremlin dedicado, no es casual, a las glorias militares. Abandonar a Crimea a su suerte hubiera sido una traición. Rusia no podía permitir que la OTAN se hiciera con Sebastopol. Esto no es una invasión sino una reunificación. Ahora solo falta que la duma firme la anexión. Estados unidos y los 28 asisten impotentes al desafío. Sus sanciones: bloqueo de cuentas y visados a 21 personas, no impresionan al presidente ruso, empeñado en devolverles a los rusos el orgullo de serlo y a ganarse un lugar en la historia. El gobierno de Ucrania, con un ejército ridículo comparado con el ruso, denuncia que el conflicto con Rusia ha pasado a la fase militar. Creen que el soldado ucraniano muerto en esta base de Simferópol puede ser solo el principio.