Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Reino Unido conmemora el décimo aniversario del 7-J

Décimo aniversario del 7-Jreuters

Este martes se cumplen diez años del ataque terrorista en la red transporte de Londres que el 7 de julio de 2005 dejó 56 muertos y centenares de heridos. El atentado, reivindicado por Al Qaeda y perpetrado por cuatro miembros de una célula yihadista local, puso de manifiesto la amenaza del terrorismo islámico en Europa y en el décimo aniversario, Reino Unido recuerda a las víctimas en medio de una amenaza mayor que cuando se perpetró el atentado.

La mañana del 7 de julio cuatro terroristas detonaron sendas bombas en distintos puntos de Londres. En una rápida sucesión, se produjeron explosiones en trenes que se encontraban en las estaciones de Liverpool Street, King's Cross y Edgware Road, en el centro de la capital británica. Una cuarta explosión se registró en la superficie, en un autobús urbano que circulaba en Tavistock Square.
Una década después, Peter Clarke, el que fuera jefe de la Unidad de Contraterrorismo de Scotland Yard en 2005 y que encabezó la investigación del atentado, ha asegurado en una entrevista con la cadena Sky que las autoridades "trabajan incansablemente" y se esfuerzan "hasta el límite" para prevenir un ataque terrorista.
"Hemos visto ataques horribles en este país como el asesinato de Lee Rigby y no parece que haya un retroceso en el número de jóvenes que es atraído por los extremistas (...) solo hay que ver los cientos de personas que se unen al conflicto en Siria", ha afirmado el exmiembro de Scotland Yard. Reino Unido registra el mayor número de deteneciones relacionadas con terrorismo de su historia, se produce una detención cada dos días.
Transcurridos diez años, la amenaza ha evolucionado hacia acciones de mayor escala y amenazas menos sofisticadas. Hace solo dos semanas, una treintena de británicos murieron en un hotel turístico en Susa, Túnez, en un ataque en el que un solo atacante causó el terror disparando a los extranjeros que se encontraban en la playa.
NUEVOS DESAFÍOS TERRORISTAS
En esta líinea, el director de Estudios Internacionales de Seguridad de la Royal United Services Institution, Raffaello Pantucci, ha advertido de la amenaza que representan los combatientes extranjeros que eventualmente regresan a países como Reino Unido. "En todos lados hay una comunidad más o menos radicalizada que está dispuesta a movilizarse y participar en los combates, muchos de ellos vuelven y aparecen en planes de atentado aquí", ha afirmado.
Por su parte, Mark Rowley, un asesor de contraterrorismo de Scotland Yard, ha hecho un llamamiento a las comunidades locales para "dar un paso adelante" en la lucha contra la radicalización, ya que la primera alerta de los familiares o vecinos "puede ser crucial" para prevenir ataques.
Rowley ha apuntado a que los agentes se encuentran con un "perfil completamente diferente" pues grupos como Estado Islámico explotan la tecnología para intentar crear un "culto a la violencia". "No estamos simplemente combatiendo a un grupo terrorista como Al Qaeda, que trabaja con planes y un esquema jerarquizado", ha concluído.
El atentado del 7 de julio se convirtió en el ataque con más víctimas mortales en territorio británico desde el atentado de Lockerbie en 1988, cuando una explosión en un avión de pasajeros que se dirigía a Estados Unidos desde Frankfurt, Alemania, causó 243 muertos entre ellos una decena de residentes en la ciudad escocesa de Lockerbie, donde impactó la aeronave.