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El líder opositor de RDC pide a la población que no reconozca a Kabila como presidente del país

El principal líder opositor de República Democrática del Congo (RDC), Etienne Tshisekedi, ha reclamado este martes a la población que no reconozca a Joseph Kabila como presidente del país.
En un vídeo publicado a través de YouTube, Tshisekedi ha pedido a la población que resista "de manera pacífica" ante los intentos del presidente de extender su mandato.
En el mismo, ha recalcado que Kabila "ha perdido su legalidad y su legitimidad al frente del país", después de que su mandato finalizara en la jornada del lunes.
Por ello, ha lanzado "un llamamiento solemne" a la población para que no reconozca a Kabila, afirmando que el mandatario está cometiendo una "violación consciente de la Constitución", acusando al presidente de "alta traición".
Cientos de personas se manifestaron el lunes en la capital, Kinshasa, para protestar contra Kabila, cuyo mandato llegaba a su fin durante la jornada, si bien continuará en el cargo al menos hasta que se celebren elecciones en abril de 2017.
Las autoridades anunciaron además a última hora del día la composición del gobierno de unidad pactado en octubre, que estará encabezado por Samy Badibanga.
El acuerdo para el aplazamiento de las elecciones hasta abril contemplaba el nombramiento de Badibanga como líder de un gobierno de unidad, cuya composición no había sido desvelada hasta este lunes.
Precisamente, Badibanga es uno de los opositores que participaron en el diálogo con el Gobierno. Fue elegido diputado en 2011 por el partido Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS), que lidera Tshisekedi.
Sin embargo, el principal bloque opositor rechaza el acuerdo que considera una treta, si bien ha dicho que no llamará a manifestarse. Las conversaciones bajo la mediación de la Iglesia católica no han conseguido llegar a ningún compromiso.
El Gobierno ha bloqueado buena parte de las redes sociales y ha ilegalizado las protestas en Kinshasa, haciendo temer más violencia en un país que ha sido escenario de guerra e inestabilidad desde hace más de dos décadas tras la caída de Mobutu Sese Seko. RDC no ha sido escenario de un traspaso pacífico de poder desde su independencia en 1960.
Los diplomáticos temen una escalada de la violencia que desencadene un conflicto como el que vivió el país entre 1996 y 2003 en el que murieron millones de personas, atrajo a los ejércitos de los vecinos y provocó enfrentamientos entre grupos armados por la riqueza mineral y el uso de la violación masiva como arma estratégica.
Los jóvenes activistas han dicho que se han inspirado de Burkina Faso, donde Blaise Compaoré fue depuesto en 2014 por protestas populares cuando intentaba prolongar su mandato de 27 años.
Al igual que en Burkina, las protestas en RDC vienen motivadas en parte por la desesperación económica. El país cuenta con los mayores yacimientos de cobre y metales de África usados para aparatos tecnológicos, como el cobalto y el coltán, pero la caída de los precios ha provocado la reducción del presupuesto y una caída del 30 por ciento del franco congoleño.