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El Papa insta a seguir el camino de la "humillación" como hizo Jesús

El Papa Francisco saluda en el comienzo de la Semana SantaReuters

El Papa ha inaugurado los ritos de la Semana Santa pidiendo a los fieles que sigan el camino de la "humillación" de Jesús, pues para el Pontífice  para ser humildes hay que humillarse. En la misa celebrada en la Plaza de San Pedro el Domingo de Ramos,  Francisco ha pedido a los católicos que rechacen la "vanidad, orgullo y éxito" para luchar contra la mundanidad.

El Papa ha instado a los católicos a seguir el camino de humillación como hizo Jesús en la misa del Domingo de Ramos, jornada con la que inauguró los ritos de la Semana Santa en Roma. Ataviado con los paramentos litúrgicos rojos, el Papa ha dicho que "el camino de Dios es la humildad", al tiempo que ha explicado que la manera para ser humildes es humillarse.
En este sentido, ha explicado que la humildad quiere decir "servicio" y significa "dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, despojándose" y ha añadido que "esta es la humillación más grande". "No hay humildad sin humillación", ha sentenciado en la Plaza de San Pedro adornada con miles de flores, palmas y ramas de olivos.
Así, el Papa ha reflexionado sobre el estilo de Dios y del cristiano que se basa, según el Pontífice, en la "humildad". "Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: Nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde", ha agregado. Durante su alocución, el Pontífice argentino ha pedido a los fieles que venzan la "tentación de la mundanidad y la vanidad en las comunes circunstancias de la vida". En esta línea, ha pedido a los fieles que rechacen el camino de la mundanidad, contrario a la humildad, que conlleva "vanidad, orgullo y éxito".
Durante la homilía, el Papa ha recordado a los cristianos perseguidos del mundo por razones de fe y ha repetido que eran los mártires de hoy. "Pensemos en nuestros hermanos perseguidos por ser cristianos: Los mártires de hoy. Son muchos. No reniegan de Jesús, no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes", ha exclamado.
Además, ha pedido seguir el ejemplo de tantos hombres y mujeres que desde "el silencio" y "escondidos" cada día "renuncian a sí mismos para ayudar a los demás". Durante la solemne ceremonia, el Papa ha bendecido las palmas y olivos que conmemoran la entrada de Jesús en Jerusalén, situados en el centro de la plaza de San Pedro a los pies del obelisco de Sixto V de 25 metros de altura.