Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Netanyahu defiende su respuesta al Consejo de Seguridad: "no pondremos la otra mejilla"

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha defendido este lunes la respuesta que su Gobierno ha dado a la aprobación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de una resolución que busca el fin de los asentamientos judíos en territorio palestino.
Netanyahu ha considerado que su Gobierno ha tenido una "reacción natural" ante una decisión de la ONU que considera "inaceptable". "Israel es un país con orgullo nacional y no pondremos la otra mejilla", ha dicho durante un acto oficial en Maalot.
El líder israelí ha admitido, sin embargo, que la respuesta ha sido "agresiva", pero ha sostenido que "no había alternativa", si el país quiere ser respetado por la comunidad internacional, según informa el diario local 'Jerusalem Post'.
"No hay ninguna sabiduría diplomática en ser serviles. No solo no perjudicará a nuestras relaciones con el mundo, si no que a largo plazo las mejorará, porque los países respetan a los países fuertes que se defienden, no a los débiles que agachan la cabeza", ha esgrimido.
El Consejo de Seguridad aprobó el pasado viernes, gracias a la abstención estadounidense, una resolución que declara ilegales --conforme al Derecho Internacional-- los asentamientos israelíes en territorio palestino y urge a cesar las tareas de construcción de nuevos y la ampliación de los ya existentes.
Israel ha acusado a Estados Unidos de "traicionar" a "su único amigo en Oriente Próximo". La Casa Blanca, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, ha vetado tradicionalmente todos los proyectos de resolución relacionados con la nación hebrea.
Netanyahu ya ha avanzado que no acatará la resolución, ha convocado a la mayoría de los embajadores de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, incluidos Estados Unidos y España, y ha cancelado programas de ayuda al desarrollo y visitas de Estado.