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Líderes globales piden al Consejo de Seguridad que haga de la cuestión de los rohingya una prioridad

Un total de 23 líderes globales y galardonados con el Premio Nobel han instado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a hacer de la cuestión de los rohingya --una de las minorías más perseguidas del mundo-- una prioridad de forma urgente.
En una carta abierta los firmantes, entre los que se encuentran la paquistaní Malala Yousafzai y el ex primer ministro de Italia Romano Prodi, han pedido al actual secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que visite si es posible Birmania, donde numerosas organizaciones han alertado de abusos contra los Derechos Humanos de esta minoría.
"Si no (puede), pedimos al nuevo secretario general (António Guterres) que convierta esta visita en una de sus primeras tareas una vez que asuma el cargo en enero", han escrito en la misiva, enviada no sólo al presidente del Consejo de Seguridad sino a cada uno de sus miembros.
En el texto han pedido a la ONU que haga todo lo posible para que el Gobierno de Birmania levante las restricciones a la ayuda humanitaria en el país, impuestas en el estado de Rajine después de que el Ejército iniciara una serie de operaciones tras una serie de ataques que acabaron con la muerte de nueve guardias fronterizos el pasado 9 de octubre.
"Debería permitirse el acceso a periodistas y observadores de Derechos y abrirse una investigación independiente e internacional para establecer la verdad sobre la situación actual" en el convulso estado, de donde están huyendo a miles los miembros de esta comunidad.
La carta, firmada por un total de 11 premios Nobel de la Paz, dos Nobel de Medicina y diez empresarios, filántropos, activistas y políticos de reputación global, expresa la preocupación de los firmantes por la persecución de los rohingya en Birmania, una situación que lleva el sello de otros genocidios pasados, como los de Ruanda, Darfur, Bosnia o Kosovo.
Los firmantes aseguran que la "tragedia humana" que tiene lugar en Birmania puede convertirse en una "limpieza étnica" y en un "crimen contra la humanidad".
En el mismo sentido se expresó el responsable del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en la localidad bangladeshí de Cox's Bazar, John McKissick, que el pasado mes de noviembre acusó al Gobierno de Birmania de estar cometiendo una "limpieza étnica" contra los musulmanes rohingya.
"Durante los últimos dos meses, la ofensiva militar del Ejército birmano en Rajine ha conducido al asesinato de cientos de roginya y al desplazamiento de más de 30.000 personas", han señalado los firmantes de la carta.
Asimismo, han recordado que en Rajine se han "quemado viviendas, violado mujeres, detenido de forma arbitraria a civiles y asesinado a niños", mientras se ha denegado casi por completo el "crucial acceso de organizaciones de ayuda humanitaria, creando una crisis humanitaria en una zona que ya es, de por sí, extremadamente pobre".
SILENCIO DE SUU KYI
Desde que estalló el renovado conflicto en Rajine, la también Premio Nobel de la Paz y líder en la sombra del Gabinete birmano, Aung San Suu Kyi, ha pronunciado escasas palabras sobre la situación de los rohingya, a pesar de la presión ejercida por organizaciones internacionales.
En este contexto, los firmantes de la misiva han expresado su frustración hacia Suu Kyi y su falta de iniciativas para garantizar y defender los derechos del pueblo rohingya.
"A pesar de las repetidas peticiones a Suu Kyi, estamos frustrados porque no ha tomado ninguna medida para garantizar unos derechos de ciudadanía igualitarios y completos para los rohingya", han señalado. "Suu Kyi es la líder (del país) y es la única que tiene la máxima responsabilidad de gobernar, y de hacerlo con coraje, humanidad y compasión", han añadido.
Así, han asegurado que es el momento de que "la comunidad internacional como conjunto" alce la voz "mucho más fuerte". "Después de Ruanda, los líderes mundiales gritaron 'Nunca más'. Si no tomamos medidas, la gente morirá de hambre en caso de que sobrevivan a las balas, y nosotros acabaremos siendo observadores pasivos de unos crímenes contra la humanidad tras los que, una vez más, levantaremos de forma tardía nuestras manos para gritar 'Nunca más' una y otra vez", han concluido.
Además de Yousafzai o Prodi, entre los firmantes se encuentran el sudafricano Desmond Tutu, que obtuvo el Nobel de la Paz en 1984; la ex ministra de Relaciones Exteriores de Italia Emma Bonino; la editora y fundadora del diario 'The Huffington Post' Arianna Huffington; Richard Curtis, guionista de obras como 'Notting Hill' o 'El diario de Bridget Jones'; o la presidenta de la Fundación Robert F. Kennedy e hija del senador Robert Kennedy, Kerry Kennedy.
EXPULSIÓN MASIVA
Según el departamento de la Comisaría de Repatriación de Refugiados Rohingya (CRRR), cerca de 250.000 rohingya entraron en Bangladesh en 1978 huyendo de la 'Operación Dragón' llevada a cabo por el Gobierno birmano, una operación cuyo objetivo era evaluar la situación de los habitantes en zonas fronterizas y tomar medidas contra los extranjeros que habían entrado de forma ilegal en el país.
Esta operación acabó con la expulsión y detención masiva de rohingya, a los que no se consideraban ciudadanos. Entre 1991 y 1992 la ola fue similar: otros 250.000 musulmanes entraron a Bangladesh a través de las fronteras de Cox's Bazar y Bandarban, donde el Gobierno levantó 21 campamentos temporales para ellos.
La rohingya es una de las minorías más perseguidas del mundo. Desde 1978, los rohingya han ido llegando a Bangladesh en varias oleadas, huyendo de la represión en su Birmania natal.