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Cómo enamorarse de alguien que no existe

Leah Palmer, una falsa it-girlcuatro.com

Leah Palmer es una ‘it-girl’ con un ritmo de vida propio de la jet-set y multitud de admiradores en las redes sociales que ha terminado siendo un fraude. Con su mentira de años, llegó incluso a enamorar a un joven atleta semi-profesionl y todo porque le robó la identidad a otra persona.

Leah tenía la facilidad para quedar con sus amigos y a última hora no aparecer con la excusa de que había enfermado o que tenía algún problema familiar, cuenta a BuzzFeed el atleta al que enamoró sin ni siquiera verla.
Ella decía trabajar en el mundo de la moda y solía viajar y rodearse de jet-set. La relación entre ambos comenzó en julio de 2012 en Twitter. A veces hablabas con ella por teléfono y el sonido era como si estuviera muy lejos –cuenta el chico que prefiere mantener el anonimato- aunque cuando hablaban por Skype su cámara siempre estaba estropeada.
El joven atleta narra que ella "tiraba de la fibra sensible" y que contaba que tenía problemas familiares tras la muerte de su hermano, pero todo empezó a extrañarle cuando nunca podían conocerse en persona.
Pero Leah Palrmer llegó a obsesionarse con este joven atleta y sobre todo con una chica con la que él comenzó una relación, Sonja Polimac, a la que la supuesta it girl se dedicaba a ofender en las redes sociales. Se enfrentaron en Twitter y Leal aseguró que Justin el atleta era su novio. Al final el joven dejó a su novia por Leal, a la que no había visto nunca.
La relación entre ambos no dejó de crecer pero siempre vía Twitter, aunque la promesa de encontrarse físicamente nunca llegaba. Al final la relación se agotó, en principio porque ella desapareció al "sufrir una depresión", narra el atleta.
En 2015 Ruth Palmer se puso en contacto con el atleta a través de Instagram y le dijo: "No sé con quién has estado hablando, pero creo que debería darme un anillo". El mensaje aparecía con la foto de Leah, que en realidad era Ruth.
Ruth vivía con su marido, un gestor de una multinacional de 25 años, en Dubai, donde llevaba una vida que muchos querrían para sí.
Entre principios de 2012 y enero de 2015, Leah Palmer robó más de 900 imágenes de la cuenta de Instagram privada de Ruth y las había subido como si fueran suyas.
Ruth lo descubrió todo cuando un amigo vio una foto suya en Instagram con el nombre de otra persona. Sus recuerdos, sus vacaciones, sus fotos con su marido... Leah le había robado hasta sus amigos y su marido era presentado como un ex.
Así que Ruth consiguió que Instagram cerrara el perfil de Leal pero... ella volvió a crearlo de nuevo con sus fotos y sus historias. Ruth no pudo denunciarlo a la policía porque usar las fotos de otros de las redes sociales no es ilegal, pero sí consiguió hablar con el atleta y contarle toda la farsa.