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Indignación en las calles de Londres porque el incendio del edificio se podía haber evitado

En Londres, las emociones, las incertidumbres y la indignación se están desbordando en las últimas horas. Nadie comprende cómo pudo arder con tanta facilidad la torre Grenfell, un auténtico infierno en el que murieron, confirmadas hasta el momento, 30 personas, pero las víctimas pueden ser muchas más.

Scotland Yard ya ha abierto una investigación criminal, los supervivientes denuncian que la reforma que se acometió hace dos años escatimó gastos, lo que acabó convirtiendo al rascacielos en una trampa mortal. Esta tarde se han vivido momentos de gran tensión junto a las oficinas municipales de Londres.

La primera ministra no puede ni visitar una iglesia sin que a la salida,  le griten cobarde. Sienten que les ha ignorado. La rabia de los que se han quedado sin nada se ha colado hasta en las oficinas municipales.

Preguntan por qué no cuidaron de ellos, por qué hicieron el edificio bonito en vez de seguro. Se gastaron casi nueve millones de euros, y el peor dato viene ahora, con solo cinco mil setecientos euros más podrían haber asegurado el edificio. Es lo que habrían costado los paneles ignífugos de la fachada. Sin embargo pusieron otros que arden en dos minutos. El material alimento las llamas, algo que para Theresa May no se podía predecir.

Los documentos que recorrieron todo Londres, llegaron hasta el ayuntamiento, pero allí hicieron oídos sordos. Ahora al alcalde de Londres, Sadik Kan, no le queda otra que escucha y  plantarle cara a la verdad que más duele,  que el incendio se podría haber evitado.