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HRW denuncia que los huthis y las fuerzas leales a Salé están usando minas contra civiles en Taiz

La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado este jueves que los rebeldes huthis y las fuerzas militares leales al expresidente Alí Abdulá Salé están usando minas en la ciudad de Taiz, la tercera más grande del país, algo que ha provocado numerosas muertes de civiles y ha dificultado el regreso de los desplazados por el conflicto.
Las minas colocadas en Taiz han causado al menos 18 muertes civiles y han herido a más de 40 personas entre mayo de 2015 y abril de 2016, según ha indicado la Organización Nacional Contra Minas. La mayoría de estos incidentes han sido causados por minas anticarro aunque también ha habido bajas por minas antipersona. Al menos cinco niños han muerto por las explosiones de los aparatos y cuatro han sufrido discapacidades permanentes.
"Los huthis y las fuerzas aliadas están mostrando una crueldad fría al usar minas", ha remarcado el director de armas de HRW, Steve Goose. "Las partes en conflicto en Yemen deberían dejar de instalar minas inmediatamente, destruir las minas en su posesión y asegurar que los equipos de desminado puedan realizar su trabajo para que la gente pueda volver a casa", ha añadido Goose.
Las fuerzas huthis y sus aliados fieles al expresidente Salé ocuparon varias partes de Taiz desde marzo de 2015 hasta marzo de 2016, incluidas zonas donde HRW ha documentado bajas por minas que no estaban antes de la ocupación.
Portavoces del Ministerio de Derechos Humanos en Saná, controlado por los huthis, han negado el uso de minas antipersona en Taiz. A pesar de ello, sí han reconocido haber usado minas anticarro pero únicamente en zonas militares y han negado que éstas hayan causado bajas civiles. El Ministerio ha culpado de la presencia de minas a otros grupos armados a los que no ha nombrado.
HRW ha recordado que Yemen está adscrito al Tratado de Prohibición de Minas desde 1997 y ha instado a las autoridades de Saná a que investiguen el uso de minas por parte de sus combatientes y que tomen las medidas necesarias para penalizar a aquellos que pudieran haber hecho un uso inapropiado de estas armas.
La organización también ha realizado un llamamiento a la comunidad internacional a que ayude a equipar y formar a personal de desactivación de minas para Yemen, así como para formar equipos que puedan prestar asistencia y apoyo a las víctimas de minas.
CONSECUENCIAS HUMANITARIAS DE LA GUERRA
La semana pasada, Naciones Unidas alertó de que el conflicto en Yemen ya ha costado la vida a 10.000 personas, gran parte de ellas civiles, y que alrededor de 14 millones de personas necesitan comida, además de los siete millones que ya sufren escasez de alimentos.
El conflicto armado enfrenta a los huthis, aliados de Irán y del ex presidente Salé, con el Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi, apoyado por una coalición militar internacional liderada por Arabia Saudí.
La campaña de bombardeos ha sido muy criticada porque ha alcanzado objetivos civiles y ambos bandos han sido acusados por organizaciones internacionales de estar usando niños soldado, los cuales representan una tercera parte de los combatientes, según Human Rights Watch.
Los huthis y las fuerzas leales al Congreso General Popular (CGP) de Salé controlan casi toda la mitad superior del país, mientras que las tropas leales a Hadi dominan el resto y cuentan con el apoyo de algunas tribus locales.
Las conversaciones de paz impulsadas por la ONU concluyeron en agosto sin acuerdo, lo que provocó un repunte de la violencia. Médicos del Mundo ha anunció la semana pasada el cese de sus operaciones en Yemen por la intensidad del conflicto.