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HRW denuncia la muerte de civiles en República Centroafricana a manos de grupos rebeldes

La organización insta a la ONU a garantizar la protección de la población
Los enfrentamientos registrados a finales de noviembre entre dos grupos de rebeldes Séléka en la localidad centroafricana de Brias se han saldado con al menos 14 civiles muertos y 76 heridos, según ha denunciado la ONG Human Rights Watch (HRW), que ha instado a la ONU a proporcionar una mayor protección a la población de la zona.
El aumento de la violencia entre las diferentes facciones del Séléka, que se dividió en 2014, ha provocado recientemente la desaparición de otras tres personas. La organización ha destacado la necesidad de que los cascos azules de la ONU desplegados en el país hagan uso de la fuerza para garantizar la protección de los civiles.
"El incremento de los enfrentamientos en la región está teniendo un impacto negativo y predecible sobre los civiles", ha indicado Lewis Mudge, investigador de HRW para África. "Los cascos azules deben anticiparse a estos incidentes y utilizar los recursos necesarios para proteger a la población vulnerable", ha añadido.
Alrededor de 485 personas de la etnia peul han obtenido refugio en tres complejos residenciales de Bria, la mayoría mujeres y niños, los cuales temen ser atacados. Según ha manifestado HRW, estos civiles necesitan protección inmediata.
AUMENTO DE LA VIOLENCIA
La tensión entre las dos facciones en las inmediaciones de Bria ha aumentado durante los últimos meses. A principios de noviembre, los dos grupos se enfrentaron por el control de las carreteras de las minas de diamantes en Kalaga, una localidad que se encuentra a unos 45 kilómetros de Bria.
Las dos facciones, el Frente Popular para el Renacimiento de República Centroafricana (FPRC) y la Unión para la Paz en República Centroafricana (UPC), cobran "peajes" en las vías migratorias de los pastores peul y aquellas que se dirigen a las minas.
La ONG ha alertado de que los 12.870 cascos azules desplegados en todo el país, junto a los 246 miembros de las fuerzas armadas que se encontraban en Bria en el momento del incidente, no lograron impedir la muerte de los civiles.
El UPC está formado principalmente por miembros peul, por lo que el enfrentamiento estuvo dirigido hacia civiles de esta etnia. El 21 de noviembre, dos milicianos del FPRC mataron al empresario Nouhou Badem, que se encontraba en su vivienda en el distrito de Mandé II, donde cientos de personas buscan refugio.
Los milicianos del FPRC trasladaron a sus heridos al hospital, desde el cual continuaron atacando las posiciones de aquellos miembros del UPC que se encontraban en las afueras del centro médico. Los combates han provocado el desplazamiento de unas 10.000 personas desde Bria, una ciudad de al menos 43.000, según HRW.
Al menos 7.000 centroafricanos viven en un campo de chabolas cerca de la base de la ONU en la ciudad, donde HRW, que ha indicado que la violencia se ha extendido a las zonas periféricas, ha advertido de que la población se enfrenta a unas precarias condiciones de vida en la zona.
"Hay mucha tensión y los civiles están pagando el precio", ha aseverado Mudge. "Los ataques deliberados contra ellos suponen un crimen de guerra. El FPRC y el UPC deben saber que podrían tener que rendir cuentas por las acciones cometidas por sus hombres", ha añadido.
La organización ha informado de que el líder del FPRC en Bria, Azor Jalid, ha instado a los milicianos a expulsar al UPC de su base en Bambari y a los peul del país. Por otra parte, el jefe para los asuntos políticos del UPC en Bria, Moussa Ahmat Alou, ha afirmado que hará lo posible para "evitar un genocidio".