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Gwell condena el ataque contra Brak al Shati y acusa al gobierno de unidad de deteriorar la situación en Libia

El gobierno autoproclamado en la capital de Libia, Trípoli, tras el intento de golpe de Estado de octubre de 2016 ha condenado este lunes la ofensiva contra la base aérea de Brak al Shati, acusando al gobierno de unidad de deteriorar la situación en el país.
"El llamado Consejo Presidencial es responsable de las crisis actuales, los desastres y la confusión en la escena política", ha dicho el Gobierno de Salvación Nacional en un comunicado.
"Ha usado el contrapeso extranjero contra la legitimidad constitucional del país", ha lamentado, abogando por "regresar al diálogo y poner los intereses del país por encima de todo", según ha informado el diario local 'The Libya Observer'.
La base de Brak el Shati fue tomada el 19 de mayo por la Brigada 201 --anteriormente Tercera Fuerza--, integrada en el Ministerio de Defensa del gobierno de unidad, con el respaldo del Consejo de la Shura de los Revolucionarios de Benghazi (CSRB).
La base se encontraba hasta entonces bajo control de las tropas de la conocida como 'Operación Dignidad', encabezada por el mariscal de campo Jalifa Haftar, jefe del Ejército leal al gobierno asentado en el este del país.
Tras el ataque han surgido informaciones sobre la muerte de más de 140 personas en el asalto, la mayoría de ellas ejecutadas.
El Gobierno de unidad surgido tras un acuerdo mediado por Naciones Unidas se instaló recientemente a la capital, Trípoli, para intentar unificar el país políticamente, aunque por el momento la situación sigue altamente fragmentada.
Haftar y el gobierno asentado en el este del país se han negado a reconocer la autoridad del gobierno de unidad, y el mariscal de campo ha tildado de "terroristas" a las tropas leales al mismo.
Sin embargo, la situación sufrió un cambio a principios de mes después de un encuentro entre Haftar y el primer ministro del gobierno de unidad, Fayez Serraj, en la que acordaron celebrar elecciones antes de marzo de 2018. El pacto no ha sido aún ratificado.
Por contra, Jalifa Gwell, líder del autoproclamado Gobierno de Salvación Nacional, instaurado tras su intento de golpe de Estado de octubre, rechazó el acuerdo y pidió un proceso interno para resolver la fragmentación que sufre el país, con tres gobiernos.
El intento de golpe estuvo encabezado por Gwell --quien ya fuera primer ministro de otro gobierno autoproclamado con sede en Trípoli--, quien ganó apoyos en las semanas posteriores gracias a los crecientes respaldos anunciados por diversas milicias que operan en el oeste del país y en la propia capital.