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Francia defiende devolver a inmigrantes rescatados "al puerto de partida"

Pedro Morenés en la reunión de ministros de Defensa de la UEEFE

El secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Harlem Désir, ha defendido este lunes la posibilidad de devolver a los inmigrantes rescatados en el Mediterráneo "al puerto de partida".

"Primero hay que salvar a las personas que están a bordo. Si hace falta traerlas al puerto de partida", ha defendido el secretario de Estado francés en declaraciones a la prensa a su llegada a la reunión de ministros de Exteriores y Defensa de la UE en la que esperan aprobar el establecimiento de una operación naval para actuar contra las mafias que trafican con inmigrantes en el Mediterráneo.
La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, aseguró sin embargo hace una semana que "no habrá devoluciones en caliente" ni se devolverá a ninguna persona con derecho a protección de vuelta a su país "sin su consentimiento".
El secretario de Estado francés ha explicado que en primer lugar se contempla la "identificación" de los grupos criminales y los barcos que utilizan para traficar con inmigrantes en el Mediterráneo y, en segundo lugar, "la neutralización de estos barcos, que puede ir hasta la destrucción de estas embarcaciones".
Désir también ha defendido en tercer lugar la necesidad de "luchar en cooperación con los países de origen y tránsito contra estas redes para desmantelarlos", al tiempo que ha rechazado "muy claramente" la propuesta de la Comisión Europea de establecer cuotas obligatorias para el reparto de demandantes de asilo entre los países.
Preguntado por cómo se podrá hacer la eventual destrucción de las embarcaciones utilizadas por las mafias y si la ONU deberá respaldar este tipo de acción, el secretario de Estado francés ha explicado que se trata de "poder intervenir lo más próximo a las costas de partida". "Por eso pedimos un mandato de la ONU para poder actuar en un marco internacional que nos permita actuar, incluido en aguas libias", ha recalcado.
Respecto a la destrucción de las embarcaciones, Désir ha defendido la necesidad de que "estos barcos ya no se pueden utilizar". "Se puede poner fuera de su uso, neutralizar por ejemplo destruyendo los motores de estos barcos", ha explicado, dejando claro que será la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU la que "definirá precisamente las condiciones en las cuáles esto se puede hacer".
El ministro de Exteriores alemán, Frank Walter-Steinmeier, ha dejado claro que la operación naval en el Mediterráneo "se enfrenta a preguntas prácticas y por supuesto legales no resueltas".
Por su parte, el ministro de Exteriores italiano, Paolo Gentiloni, cuyo país se espera que asuma el mando de la operación naval europea, ha precisado que "será una misión en el ámbito del paraguas europeo y con autorización de Naciones Unidas de algunos países" pero "la OTAN podrá hacer una contribución", por ejemplo "transformando" su misión antiterrorista en el Mediterráneo 'Active Endeavour'.
El ministro de Exteriores danés, Martin Lidegaard, ha dejado claro que se trata de actuar contra las embarcaciones que utilizan las mafias "antes" de transportar a inmigrantes. "No estamos hablando de una operación contra barcos con inmigrantes a bordo. Estamos intentando hacer una operación que atajará a los barcos antes de que se suban mujeres, menores y hombres inocentes", ha subrayado.
Lass tres fases de la misión
En una primera fase, la misión, bautizada EUNAVFOR MED, "apoyaría la detección y supervisión de las redes de migrantes" a través de la recogida de información y patrullas en alta mar de acuerdo con el Derecho Internacional pero sin necesidad de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tampoco la necesitaría para llevar a cabo "el abordaje, inspección, incautación y desvío en alta mar de embarcaciones sospechosas de ser utilizadas para el tráfico de personas y el contrabando" de acuerdo con el Derecho Internacional aunque sí se requeriría en el caso de que se hiciera en "aguas territoriales o aguas internas" del estado afectado, es decir Libia o bien contar con su "consentimiento", de acuerdo con el documento para establecer la misión que esperan aprobar los Veintiocho.
Aunque los Veintiocho evitan expresamente hablar de la posible destrucción de las embarcaciones utilizadas por las mafias, contemplan en una tercera fase "tomar todas las medidas necesarias contra una embarcación o sus activos relacionados" incluido desechándoles o hacerles inoperativos "en el territorio de ese país" de acuerdo con una resolución del Consejo de la ONU o con el consentimiento del país costero implicado.
De momento, la UE sólo contempla "acciones en el mar" pero no utilizar "fuerzas especiales" para destruir las embarcaciones de los traficantes "en mar o tierra", según fuentes diplomáticas y militares.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, ha asegurado que "no se ha hablado en ningún momento" de "fuerzas especiales en tierra" y ha precisado que la destrucción en tierra "de aquellas instalaciones" que sirven a las mafias o desde la que "zarpan los barcos" que se dedican al tráfico de personas "se haría desde el aire o desde el mar", recordando el "precedente más inmediato" de ataque aéreo contra instalaciones de piratas en Somalia en el marco de la misión Atalanta.
Su homólogo luxemburgués, Jean Asselborn, ha asegurado que se trata de poner "fuera de servicio" a las embarcaciones utilizadas por las mafias". "No bombardear los barcos que están en el mar", ha zanjado, insistiendo en que se necesita una resolución de la ONU para actuar en aguas libias "y después una petición de Libia, no sólo de Tobruk".