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Erdogan telefonea a tropas desplegadas en una base de Irak y aplaude su trabajo contra Estado Islámico

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha telefoneado este domingo a las tropas desplegadas en la base iraquí de Bashiqa, aplaudiendo su trabajo contra el grupo yihadista Estado Islámico.
"Habéis causado una gran angustia a Estado Islámico allí (...). Neutralizar a casi 1.300 terroristas de Estado Islámico en la lucha en Siria ha mostrado el poderío de los soldados turcos", ha dicho, según ha informado la agencia estatal turca de noticias, Anatolia.
La llamada ha tenido lugar apenas un día después de que el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, anunciara un acuerdo con Turquía para la retirada de las fuerzas turcas apostadas en la base militar de Bashiqa, fuente de tensiones desde hace meses entre los Gobiernos de Ankara y Bagdad.
"Ambas partes han subrayado que Bashiqa es un campamento iraquí. La parte turca promete dar los primeros pasos para retirar las tropas, así como manifestar su compromiso con la unidad y la soberanía de Irak", según el documento conjunto publicado.
Además, Turquía e Irak se comprometen a "impedir la presencia de organizaciones terroristas en su suelo y a abstenerse de realizar actividades que pongan en peligro la seguridad nacional de ambos países".
Ankara estaba empleando la base para entrenar a voluntarios suníes para proteger a la población turcomana de los atentados de Estado Islámico en un despliegue que, según Irak, constituía una violación de su soberanía nacional.
Según los críticos de la base, Ankara empleaba realmente las instalaciones para librar una campaña contra las milicias kurdas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), en guerra con Turquía, y que desde hace décadas se oculta en la cercana localidad de Sinyar.
El jueves, el Gobierno de la región semiautónoma iraquí del Kurdistán alcanzó un acuerdo con el PKK para que su brazo armado --las Fuerzas de Defensa Popular (HPG)-- se retire de esta localidad.
La presencia de las HPG en Sinyar ha sido foco de tensión pública en las últimas semanas, especialmente desde que el primer ministro del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, reclamara su retirada de la ciudad, amenazando con hacer uso de la fuerza.
En respuesta, el brazo armado del PKK rechazó las amenazas, reiterando que permanecería en la ciudad para proteger a la minoría yazidí de posibles ataques del grupo yihadista Estado Islámico.
Por su parte, el Gobierno de Irak expresó la semana pasada su rechazo a la presencia del PKK en la ciudad, recalcando que "no permitirá que ninguna parte interfiera en los asuntos internos de Irak".
El grupo yihadista se hizo con el control de la ciudad, en la que residía una importante comunidad yazidí, en agosto de 2014, siendo liberada en noviembre de 2015 por una coalición de fuerzas kurdas, entre ellas los peshmerga --las fuerzas de seguridad del Kurdistán iraquí-- y el PKK.