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Duterte asegura que Filipinas no está cortando las relaciones diplomáticas con sus aliados

Tan solo un día después de pedir la retirada de las tropas estadounidenses
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha asegurado este martes que su país no está cortando relaciones diplomáticos con sus aliados, tan solo un día después de haber pedido a Estados Unidos que retirara las tropas militares desplegadas en territorio filipino.
"No vamos a cortar nuestro cordón umbilical con los países de los que somos aliados", ha comentado Duterte en un discurso pronunciado en un evento de la Fuerza Aérea en el que además ha asegurado que Filipinas no pretende enfrentarse con ningún otro país, según ha informado el diario 'Inquirer'.
Horas antes, el ministro de Defensa, Delfín Lorenzana, ha asegurado que las relaciones con Estados Unidos son "sólidas como una roca" y ha señalado que la idea de retirar las tropas afectaría únicamente a un número reducido de efectivos desplegados en la ciudad de Zamboanga.
Duterte pidió la marcha de las fuerzas militares estadounidenses alegando que están complicando las operaciones antiterroristas y que podrían convertirse en un objetivo para el grupo terrorista islamista Abú Sayyaf, que opera en el país y es conocido por secuestrar y decapitar a extranjeros. Además, Duterte añadió que si seguía aliado con Washington nunca habría paz en el sur de Filipinas.
Las tensiones entre Manila y Washington han ido aumentando de manera significativa, con el último episodio más llamativo cuando Duterte llamó "hijo de puta" a Obama, lo que llevó al mandatario estadounidense a cancelar la reunión que ambos iban a mantener en Laos, en el contexto de la cumbre de ASEAN.
Desde que llegó al poder a finales de junio, Duterte ha estado llevando a cabo su llamada guerra contra el tráfico de drogas que ya se ha cobrado alrededor de 2.500 víctimas mortales entre traficantes y consumidores. Algunas de las víctimas han muerto por disparos de las fuerzas de seguridad y otras por acciones de hombres armados, lo que ha llevado a la comunidad internacional a acusar al Gobierno filipino de estar llevando a cabo ejecuciones extrajudiciales.
Además de las críticas de Washington, el Ejecutivo filipino también ha sido criticado por la ONU, a lo que el mandatario respondió amenazando con salir de Naciones Unidas, organización a la que calificó de inútil, y formar otra organización internacional con países como China.