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Donald Trump presidente, entre la incertidumbre y la preocupación

El acercamiento a Rusia y su política antiterrorista, entre los principales motivos de inquietud
La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca este viernes 20 de enero, después de su victoria por sorpresa en las elecciones de noviembre, genera incertidumbre sobre si cumplirá con todas y cada una de sus promesas, muchas de ellas no exentas de polémica, y preocupación porque algunas de ellas puedan realizarse, por las consecuencias que ello tendría.
Preocupa especialmente su política exterior, con un esperado acercamiento a Rusia y a su presidente, Vladimir Putin, y su intención de centrarse más en lo que pasa de puertas para adentro de Estados Unidos y no tanto en lo que pasa fuera, con lo que esto supone para sus aliados, incluidos los europeos.
"Nos preocupa que Donald Trump ha mostrado una inclinación a adular a líderes autocráticos, ya sea Putin en Rusia o Abdelfatá al Sisi en Egipto", ha explicado a Europa Press el director ejecutivo de Human Rigths Watch, Kenneth Roth, para quien el la llegada del magnate a la Casa Blanca va a "reforzar la autocracia en el mundo".
Aunque aparentemente con Trump como presidente Putin podría esperar una situación más cómoda de la que tiene actualmente --el presidente electo ha hablado incluso de un eventual levantamiento de las sanciones-- existe el riesgo de que "Rusia se pase de frenada, calcule mal y vaya demasiado lejos" en lo que le pide al nuevo mandatario, ha subrayado el investigador del CIDOB Eduard Soler.
"Parece haber una luna de miel entre Trump y Putin y a priori todo está listo para que la relación entre Estados Unidos y Rusia mejore", pero un error de cálculo del presidente ruso podría obligar a reaccionar a su nuevo homólogo estadounidense, ha incidido Soler, mencionando por ejemplo un "ciberataque".
En política exterior, los dos grandes logros de Obama han sido el restablecimiento de las relaciones con Cuba y el acuerdo nuclear con Irán, asuntos sobre los que Trump ha expresado sus reticencias y que podría tratar de revertir una vez asuma el cargo.
Al respecto Carlota García Encinas, investigadora del Real Instituto Elcano, ha reconocido que es una "incógnita" saber lo que sucederá a partir del 20 de enero, pero ha recordado que "Trump no tiene poderes para hacer lo que le dé la gana porque el sistema estadounidense tiene un sistema de control y no se permite que haya cambios drásticos".
En opinión de Soler, seguramente Trump se vea obligado a tener en cuenta a las fuerzas económicas partidarias de mantener tanto el acertamiento a Cuba como el acuerdo con Irán, por los beneficios económicos que ello pueda suponer para Estados Unidos, toda vez que el magnate ha basado su campaña en el lema 'Make America great again' y en la creación de empleo en el país.
MÁS AISLACIONISTA
Este objetivo declarado de volver a hacer que Estados Unidos sea "grande de nuevo" se traduce en que es "más aislacionista y lo que pasa fuera de las fronteras le interesa menos", ha subrayado la investigadora de Elcano, recordando que él mismo ha dicho que "cada uno debe hacerse cargo de sus propias amenazas y de sus propios intereses".
En este sentido, otro de los asuntos que más preocupación suscita es la política de seguridad y de lucha antiterrorista del nuevo presidente. A este respecto, el director de HRW ha lamentado que el hecho de que Obama no haya cerrado el centro de detención de Guantánamo permite a Trump "llenarlo de nuevo", pese a las denuncias sobre los abusos de los Derechos Humanos que se han cometido en el mismo.
"Ha hablado de revivir el 'waterboarding' o algo peor", ha recordado Roth, en referencia a la técnica de ahogamiento simulado empleada para detenidos por terrorismo durante el mandato de George W. Bush y que Obama prohibió. "Nos preocupa que restablezca la tortura, que comience a llenar de nuevo Guantánamo o que incluso vuelva a emplear la táctica de detener a sospechosos en centros secretos en el extranjero, como hizo Bush", ha añadido.
En lo que se refiere a la lucha contra Estado Islámico, según el director de HRW, la clave es si "va a cerrar los ojos a que Vladimir Putin y Bashar al Assad ataquen a civiles, lo cual es la principal causa de muerte de civiles en Siria, solo porque Putin y Al Assad están en contra de Estado Islámico pese a que han pasado poco tiempo combatiendo a este grupo terrorista y lo que han hecho en gran medida ha sido combatir a otros grupos opositores armados".
NO APRECIA PROMOVER LOS DDHH
"Nos preocupa que no tiene ningún aprecio por la importancia de promover los Derechos Humanos ni en Estados Unidos ni fuera", ha reconocido Roth, resaltando que la campaña del magnate estuvo marcada por el "racismo y la xenofobia".
Además, ha dicho que a HRW le preocupan algunas de las personas designadas por Trump para estar en su Administración por su historial y ha puesto el ejemplo del candidato a fiscal general, Jeff Sessions, quien se ha mostrado contrario a "los derechos civiles, de la comunidad LGTBI o el derecho a la libertad reproductiva".
A Amnistía Internacional (AI) también le preocupa la llegada de Trump a la Casa Blanca, aunque su portavoz para Estados Unidos, Blanca Hernández, ha incidido en que aún no ha comenzado a tomar decisiones y por tanto "es difícil saber el tema más preocupante".
Al igual que HRW, a la organización le preocupan algunos de los nombres designados para ocupar los principales cargos, ha explicado Hernández, como el secretario de Estado, Rex Tillerson, por su trabajo en el sector privado y su relación con "gobiernos represivos" como los de Rusia o China; el director de la CIA, Mike Pompeo, "que ha defendido la tortura" y que el programa de detención secreta "estaba dentro de la ley"; o el secretario de Defensa, James Mattis, partidario de mantener Guantánamo, entre otros.
Respecto a la promesa de construir un muro en la frontera con México, la portavoz de Amnistía ha subrayado que se trata de "una propuesta cuyos detalles no se conocen", aunque ha admitido que "nos preocupa enormemente las posibles implicaciones que eso tendría". "Seguramente impediría la entrada de personas que tienen derecho a pedir asilo y cuya vida estaría más en riesgo de lo que lo está ahora", ha añadido.
Además, "sería muy difícil la rendición de cuentas dentro de ese sistema fronterizo y si estas personas son retornadas no se podría controlar a qué país se les devuelve, en qué condiciones, si se han estudiado sus casos", ha añadido. "La retórica tan agresiva en materia migratoria puede tener un impacto importante en la violación de derechos de las personas más vulnerables", ha incidido.
La portavoz de Amnistía también ha reconocido que ha sido "una lástima" que Obama "no haya roto con el marco de guerra global contra el terror". En este sentido, se ha referido por ejemplo al uso de 'drones' en la lucha antiterrorista y ha recordado que "el uso de la fuerza letal tiene una normas" y los Derechos Humanos forman parte de ellas.
Ahora, va a heredar este marco "un presidente más predispuesto a usar todo este tipo de poderes de manera mucho más amplia" y que goza "de un campo de maniobra muy grande", ha remachado.
En opinión de Eduard Soler, "parece imposible pensar que Trump va a convertirse en un defensor de los Derechos Humanos" por lo que seguramente es que en este apartado seguramente "dejará a Obama en buena posición", pese a que el presidente saliente deje un tibio legado en la materia y no haya logrado su principal objetivo: cerrar Guantánamo.