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Dismaland: Las antípodas del parque de atracciones

Es la cara oscura de Disneyland. Lo último de Banksy es un parque de atracciones. Dismaland, algo así como reino lúgubre. Cerca de Bristol en Reino Unido. El lugar donde el personal nunca tiene una sonrisa para ti. El único sitio donde te dan gratis perritos si eres capaz de adivinar (si puedes) de que animal ha salido la carne; pescar patitos en fuentes de chapapote y comprar globos de "soy imbécil". Donde el drama de la inmigración es un juego de barquitos. Y un desvencijado castillo de los horrores  que aguarda un ataque feroz a la cultura de las celebrities y los medios. Es hasta ahora la mayor obra salida de la mente de Banksy, ese artista tan cotizado como anónimo. Ha reconvertido unas instalaciones acuáticas abandonadas hace 15 años, en su particular parque de los horrores. Con la ayuda de más de sesenta artistas de todo el mundo. Según uno de esos artistas, Jeff Gillette "tienes que entrar, experimentar y pensar y descubrir o quizás volverte loco o reír. Está todo aquí. Ese es el más profundo entretenimiento inimaginable que ningún otro parque temático tiene". Estará abierto durante cinco semanas más, por algo más de cuatro euros la entrada. Eso sí en su web advierten no sin ironía están prohibidos los grafitis, rotuladores, cuchillos y los representantes legales de Disney.