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Condenado a 9 años de cárcel un islamista de Malí por destruir monumentos históricos en Tombuctú

Un antiguo miliciano islamista ha sido condenado este martes a 9 años de cárcel por el Tribunal Penal Internacional (TPI) como coautor de crímenes de guerra por destruir monumentos históricos y religiosos de la ciudad de Tombuctú, en el norte de Malí, en 2012.
El pasado 22 de agosto, Ahmad al Faqi al Mahdi se había declarado culpable de los actos que se le imputaban y había pedido perdón por los mismos. "Este es el primer y último acto ilícito que cometeré", dijo. "Lamento lo que le he causado a mi familia, mi comunidad en Tombuctú y mi país, Malí", añadió.
"El delito por el que ha sido condenado es de una gravedad significativa", ha explicado el magistrado encargado de leer la sentencia, precisando que no se han encontrado "circunstancias agravantes" y sí "cinco atenuantes", entre ellas que haya admitido su culpabilidad y cooperado con el caso, además de su buen comportamiento durante su detención.
"Teniendo en cuenta todos estos factores la Sala unánimemente le condena a nueve años de cárcel", ha anunciado el juez Raul C. Pangalangan, que ha presidido la Sala, aclarando que se le descontará a ese tiempo el periodo transcurrido desde su detención el 18 de septiembre de 2015.
El acusado fue entregado por las autoridades de Níger y es la primera persona en ser juzgada por crímenes de guerra por la destrucción de monumentos religiosos.
DESTRUCCIÓN DE TOMBUCTÚ
Los hechos ocurrieron entre el 30 de junio y el 10 de julio de 2012, periodo durante el cual Tombuctú, así como el resto del Azawad (nombre que usan los habitantes del norte de Malí para hablar de su territorio), estuvo en manos de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Ansar Dine, grupo armado tuareg al que pertenece el acusado.
Los yihadistas destruyeron mezquitas y mausoleos e incendiaron decenas de miles de manuscritos durante los meses en los que controlaron la ciudad antes de ser expulsados por las fuerzas francesas en enero de 2013.
La ciudad, considerada como una de las capitales intelectuales y espirituales del Islam durante los siglos XV y XVI, está declarada en su totalidad como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Entre los edificios más relevantes destruidos estaban la mezquita de Djingareyber, una de las tres madrasas de la universidad de Sankoré, construida alrededor del año 1327 con tierra y materiales orgánicos tales como fibras, paja y madera.
Asimismo, el emblemático monumento de El Faruk, ubicado a la entrada de Tombuctú, fue totalmente destruido. Desde entonces, han sido reconstruidos catorce de los mausoleos dañados por los yihadistas.