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Acuerdo 'in extremis' para reabrir el Gobierno

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y el líder de los republicanos en la Cámara Alta, Mitch McConnell, han llegado a un acuerdo para elevar el techo de deuda hasta el 7 de febrero y acabar con el cierre del Gobierno. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha firmado ya la legislación aprobada horas antes por el Congreso y ha dicho que "tenemos que abandonar la costumbre de gobernar en crisis".Llos trabajadores federales han sido informados de que han de volver a sus puestos este mismo jueves.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha firmado ya la legislación aprobada horas antes por el Congreso para elevar el techo de deuda y poner fin al cierre del Gobierno, según ha informado el diario 'The New York Times'.
Obama ya anunció tras la votación en el Senado que firmaría la legislación una vez que recibiera el visto bueno del Congreso y fuera transmitida a la Casa Blanca. Asimismo, los trabajadores federales han sido informados de que han de volver a sus puestos este mismo jueves.
"Tenemos una oportunidad para centrarnos en un presupuesto sensible que sea responsable, justo y que ayude a la gente trabajadora de todo el país", sostuvo durante una corta comparecencia ante los medios.
"Tenemos que abandonar la costumbre de gobernar en crisis. Mi deseo y expectativa es que todo el mundo haya aprendido que no hay motivos para que no podamos trabajar en nuestros problemas", indicó. "Espero que ésta sea una lección que se interiorice", remachó.
El último escollo ha sido salvado por la Cámara de Representantes, que ha dado 'luz verde' al documento apenas dos horas después de que el Senado aprobara la legislación con 81 votos a favor y 18 en contra. El techo de deuda se elevará hasta el 7 de febrero de 2014.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, había anunciado horas antes que el acuerdo incluye la creación de una comisión presupuestaria que hará un informe para diciembre con las recomendaciones de ambos partidos para aprobar las cuentas de la Administración sin tanta polémica.
El senador destacó, además, que el acuerdo permitirá "trabajar de forma conjunta para un acuerdo a largo plazo sobre los presupuestos para acabar con estas frecuentes crisis" y poner a funcionar al Gobierno, cerrado desde el pasado 1 de octubre.
Reid ha indicado ante la Cámara Alta que "el Congreso ha alzando un acuerdo histórico" para evitar la suspensión de pagos. "El compromiso alcanzado proporcionará a nuestra economía la estabilidad que tan desesperadamente necesita", ha comentado.

El líder demócrata ha destacado que Estados Unidos ha estado "al borde del desastre", pero "al final, los adversarios políticos han dejado al lado sus diferencias y desacuerdos para impedir este desastre".
Por su parte, el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, resaltó que el acuerdo incluye recortes en los presupuestos como forma de control de gasto, una de las principales preocupaciones de los republicanos, aunque ha indicado que los partidos necesitan hacer más para "poner en orden" la situación fiscal.
"Afortunadamente, ahora que ha pasado el drama del momento, podemos ponernos a trabajar. Pero ahora mismo, no se debe minimizar la importancia del control del gasto", ha asegurado el líder republicano en la Cámara Alta.
McConnell ha asegurado que los republicanos siguen dispuestos a tumbar la ley que amplia los seguros sanitarios a las personas con recursos, conocida como Obamacare, pero por ahora, lo importante era "abrir el Gobierno, evitar la suspensión de pagos y proteger los recortes de gastos alcanzados".
El primer cierre desde 1995 
Se trata del 18º cierre de la administración pública estadounidense desde 1976. El último precedente se remonta a la Presidencia de Bill Clinton. Entonces, el bloqueo presupuestario se prolongó entre el 5 de diciembre de 1995 y el 6 de enero de 1996.
Aunque, de momento, se desconoce la dimensión de las consecuencias del cierre del Gobierno, ha dejado en sus casas a 800.000 de los dos millones de funcionarios y la Casa Blanca calcula que costará unos 10.000 millones de dólares semanales a la economía estadounidense.Desde el Gobierno han garantizado que no afectará a los servicios públicos esenciales. El presidente firmó un proyecto de ley para garantizar los pagos a los miembros de las Fuerzas Armadas y, con ello, la seguridad del país.