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Burundi acusa a la UE de haber intentado forzar un cambio de régimen en el país antes de la crisis de 2015

El Gobierno de Burundi ha acusado a la Unión Europea (UE) de haber intentado forzar un cambio de régimen en el país antes de la crisis política en 2015, asegurando tener documentos que respaldan esta aseveración.
"El Gobierno tiene conocimiento de la circulación de un documento sobre la probable implicación de la UE en la desestabilización de las instituciones de Burundi como parte de un intento de forzar un cambio de régimen", ha indicado en un comunicado.
En el mismo, ha afirmado que "los documentos recogen hechos graves imputables a la delegación de la UE en Buyumbura desde 2014, varios meses antes de la insurrección e intento de golpe de Estado de mayo de 2015".
Así, ha apuntado que "en estos documentos se recoge que la UE procedió a financiar a personas físicas o morales implicadas en la desestabilización de Burundi", sin dar más detalles al respecto.
"Estas revelaciones se ajustan a otros elementos que llevaron al Gobierno de Burundi a denunciar una probable mano extranjera en los actos de sabotaje de su programa para promover la paz y la democracia, particularmente en el proceso que llevó a las elecciones de 2015", ha dicho.
En este sentido, ha sostenido que estos documentos "dan una respuesta clara a los interrogantes sobre las razones de las presiones políticas y diplomáticas de la UE contra Burundi y su toma de una posición siempre contrarias a los intereses del país".
"El Gobierno nunca ha dejado de denunciar el papel jugado por la delegación de la UE en Burundi, así como otras artimañas que estaban lejos de promover la paz y la democracia en el país", ha denunciado.
Por ello, ha expresado su "gran preocupación por estas revelaciones", agregando que va a "analizar en profundidad las probables influencias de esta política de la UE contra Burundi en la toma de determinadas decisiones".
La UE se ha mostrado muy crítica con el Gobierno del presidente, Pierre Nkurunziza, y ha reclamado investigaciones independientes sobre las "atrocidades" durante la crisis política desencadenada en 2015.
Unas 700 personas murieron a causa de los enfrentamientos que se desataron entre opositores y simpatizantes del Gobierno cuando el presidente anunció que competiría por la reelección, algo que finalmente consiguió.
La oposición burundesa sostiene que este tercer mandato de Nkurunziza es una violación del acuerdo de paz que puso fin a la guerra civil en 2005.