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El obispo de Bangassou (RCA) pide que el contingente marroquí de la MINUSCA sea relevado por otro

Aboga por el diálogo y reclama el traslado de los musulmanes refugiados en la catedral por su seguridad
El obispo de Bangassou, monseñor Juan José Aguirre, ha defendido que el relevo del contingente marroquí de la Misión de la ONU en República Centroafricana (RCA) presente en esta ciudad escenario de ataques en los últimos días ayudaría a rebajar la tensión reinante entre "musulmanes y no musulmanes" en la misma.
Según ha explicado en una entrevista a Europa Press desde Bangui, la capital, la presencia de 'cascos azules' marroquíes en esta ciudad del sur del país genera "tensión" puesto que se percibe que al proceder de un país musulmán ayudan más a los musulmanes que a los que no pertenecen a esta religión.
En este sentido, ha considerado que el envío de 'cascos azules' de otro país que no sea musulmán "atemperaría las cosas". No obstante, Aguirre ha dejado claro que la hipotética salida de la MINUSCA de Bangassou como consecuencia de los dos ataques sufridos en la última semana, en los que han muerto tres 'cascos azules' marroquíes, provocaría "una carnicería".
Bangassou fue escenario de una ola de violencia el pasado mes de mayo a raíz de un ataque de milicias 'anti-balaka', "compuestas por jóvenes no musulmanes de diferentes confesiones enrabietados" con las acciones de los antiguos Séléka, grupos armados predominantemente musulmanes, ha explicado el obispo.
Estos jóvenes, enfadados con la falta de respuesta por parte del Gobierno ante las acciones de los Séléka, y en muchos casos "ignorantes", han terminado convirtiéndose en "criminales", ha precisado.
En mayo, ha recordado, atacaron la mezquita de Bangassou y provocaron que unos 2.000 musulmanes tuvieran que refugiarse en la catedral y el seminario de la ciudad. La semana pasada, la violencia regresó a la ciudad, en esta ocasión "la chispa", según monseñor Aguirre, fue el secuestro de una joven musulmana por 'anti-balaka'.
En respuesta, "un pequeño grupo de exaltados" de entre los musulmanes refugiados en el seminario atacaron la catedral, "quemaron motos y rompieron coches". Además, secuestraron a dos trabajadores de Cáritas y sus familias. Finalmente, ha precisado, la situación se calmó el sábado gracias al intercambio de los secuestrados.
Sin embargo, el domingo y el lunes se produjeron dos ataques contra los 'cascos azules' marroquíes que regresaban de "coger agua para los musulmanes" refugiados en la catedral, en los que murieron tres efectivos, ha recordado, denunciando que los militares alauíes respondieron con disparos que fueron como "la traca final de Valencia" y que dejaron heridos, además de provocar el pánico de los niños.
TRASLADO DE DESPLAZADOS MUSULMANES
Por otra parte, monseñor Aguirre ha defendido la necesidad de trasladar a los 2.000 musulmanes refugiados en las dependencias eclesiásticas a otro lugar, ya que el espacio en el que se encuentran actualmente "es pequeño" y pueden ser atacados con facilidad.
Asimismo, ha denunciado que quienes actualmente viven ahí están siendo "estrangulados", puesto que les están quitando el agua, los alimentos y la leña, dejándoles en una situación muy complicada hasta el punto, ha precisado, de que "están pensando en romper los bancos de las clases del seminario para usarlos como leña".
El obispo de Bangassou tiene claro que en República Centroafricana se está usando "la religión como pantalla" en el conflicto y ha defendido la necesidad del diálogo para que el país pueda salir de la situación en la que vive inmerso desde hace cuatro años. "Con la paz todo se gana, con la guerra todo se pierde y ahora llevamos dos meses en que todo está perdido", ha subrayado, animando a intentar "dar la vuelta a la tortilla".
"Tenemos que llegar a un diálogo entre las partes que se oponen para que los pobres no tengan que pagar los platos rotos porque no es justo", ha defendido el obispo español.
DIFÍCIL LABOR DE LOS MISIONEROS
Por otra parte, ha reconocido la dificultad de su labor y la de otros religiosos que están en el país. Según ha explicado a Europa Press, tanto él como sus curas han recibido amenazas de muerte por su labor y, aunque es algo que reconoce que le inquieta, al igual que la violencia a su alrededor, tiene claro que debe estar allí.
"Muchas veces los misioneros estamos en situaciones que no podemos controlar pero estamos porque están los pobres y necesitan nuestra ayuda", ha subrayado. "Nosotros estamos tendiendo la mano a quien no tiene poder para decidir nada, a quien tiene hambre, a quien tiene sed, a quien está herido, aunque sea de grupos armados... ahí tenemos que estar", ha defendido.
Según ha explicado, su mensaje siempre a los religiosos es que "no hay que perder la esperanza". "Aunque no podamos resolver cosas a grandes alturas, no dominamos los hilos de la política, lo que sí podemos resolver es vivir el Evangelio con los más pobres y vivir la paz", ha añadido.
"La fe misionera es muy bonita, estar con los más pobres, incluso en situaciones de alto riesgo, incluso 'en la boca del lobo', merece la pena", ha recalcado monseñor Aguirre.