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En libertad sin cargos uno de los cuatro detenidos por el atentado en Francia

Con calles cortadas y numerosa presencia policial, así ha amanecido este sábado San-Quentin-Fallavier un día después de los hechos que han quebrado la calma habitual de esta localidad francesa. La que ha hecho también que se eleve al máximo el nivel de protección antiterrorista en todo el estado. Según la fiscalía de París, el detenido, Yassine Salhi, de 35 años de edad y padre de tres hijos y de ascendencia argelina y marroquí no está colaborando con los investigadores.

De momento se desconocen los motivos que le llevaron a asesinar presuntamente a su jefe de una empresa de transportes y a colocar después su cabeza decapitada junto a banderas islamistas en la entrada de un almacén de gases contra el que acabó empotrando una furgoneta causando una explosión con dos heridos leves. Desde el comienzo, las fuerzas de seguridad y el Gobierno francés no han dudado en calificar lo sucedido como un atentado terrorista, pero, eso sí, se siguen analizando las aristas de su relación como empleado de su víctima y su radicalización salafista por la que fue fichado por los servicios secretos de 2006 a 2008. Hasta ahora no se ha encontrado ningún vínculo con redes yihadistas. De los cuatro detenidos, entre ellos su esposa y una hermana, ya ha sido puesto en libertad sin cargos el hombre al que varias fuentes situaban ayer como posible cómplice.