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¿Por qué se nos hace más largo el trayecto de ida que el de vuelta?

viajesInformativos Telecinco

Cuando organizamos un viaje parece que el día de irse nunca llega y que, cuando llega, pasa volando. Además, la ida se nos suele hacer mucho más larga que la vuelta, ¿por qué pasa esto?


"¿Cuánto queda?, ¿falta mucho?, ¿hemos llegado ya?" Estas preguntas que parecen propias de un niño en realidad son planteadas por muchas personas adultas, aunque no las formulen en voz alta. Y es que a la mayoría de las personas los trayectos de los viajes se les hacen eternos mientras que las vacaciones parecen pasar en un abrir y cerrar de ojos. Ahora, un psicólogo explica por qué.
Cada ser humano tiene una percepción subjetiva del tiempo, sin embargo, esta está influida por las emociones. Cuando las emociones que estamos viviendo son positivas, el tiempo pasa mucho más rápido, según ha informado el psicólogo Jaime Burque a 'Condé Nast Traveler'.
Por eso parece que las vacaciones pasan volando porque en ellas vivimos emociones muy positivas. Sin embargo, mientras trabajamos o estamos aburridos, parece que el reloj no avanza. Es más, cuanto peor lo estemos pasando más lento parecerá que pasa el tiempo.
Aunque nuestro cerebro tiene la maravillosa capacidad de recordar todos y cada uno de los detalles de los momentos que más hemos disfrutado aunque hayan pasado muy rápido. Además, es capaz de olvidar casi con totalidad aquellos donde no lo pasamos tan bien.
Ahora, la eterna pregunta de por qué se nos hace más larga la ida que la vuelta de los viajes puede tiene una respuesta. Todo está relacionado con las ansias que tenemos por llegar al destino. El ansia por llegar hace que el tiempo se pase mucho más lento.
Para que esto no ocurra, lo mejor es plantearse el viaje como un global donde no hay ni ida ni vuelta y de esta manera podremos disfrutar de las vacaciones mucho más.