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Los forenses piden que Noelia de Mingo quede en libertad

Noelia de Mingo era médico, padecía esquizofrenia y no se medicaba. En abril de 2003, sin mediar palabra, en pleno brote psicótico, la emprendió a cuchilladas contra diez personas en la Fundación Jiménez Díaz. Tres murieron y siete pudieron contarlo. El juez la exculpó de todos los cargos al considerar que sufría enajenación mental. Pero ordenó su ingreso en un centro psiquiátrico de Alicante durante un máximo de 25 años.  Ahora, los médicos y psiquiatras que la han atendido durante 11 años consideran que está preparada para salir en libertad bajo custodia de su madre, que se ha comprometido a acogerla y a asegurarse de que toma la medicación.